Natàlia Plá Vidal

man 1156543 640redNoviembre es siempre de referencia a San Alberto Magno y ocasión para darle una vuelta a la cuestión del saber, del conocimiento. Precisamente por lo albertiano, tal reflexión ha de estar bien encajada en el contexto. Porque lo característico de Alberto era conciliar los saberes de la época.

La primera implicación que eso tiene es que no se debe menospreciar ningún tipo conocimiento, ningún saber. Esto es valioso en un momento cultural como el nuestro, con gran facilidad para dejarse seducir por lo que deslumbra (aunque sea una hoguera de vanidades, un mero fuego de hojarasca).

La otra cara de esta misma moneda es reconocer la limitación de todo tipo de conocimiento. Por valioso que sea, nunca es último, definitivo ni suficiente. No es solo una limitación por su alcance, sino por sus posibilidades. Ninguno de los distintos tipos de saberes nos dice todo acerca de algo. Seguramente, ni siquiera nos dice lo suficiente.

Es algo equivalente a lo que la separación de poderes pretende en el ámbito de la vida política: garantizar que unos limiten a otros para no ceder a demasías ni desvaríos o, dicho a la inversa, lograr una mayor justicia a través de la intervención de distintos enfoques.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Se ha insistido siempre en el hecho que los Mass Media tienen que esforzarse en ser servidores de la verdad: ni manipularla para sus intereses ideológicos o económicos, ni tan siquiera silenciarla en aquellos aspectos que contravengan las propias conveniencias. Desgraciadamente, los medios de comunicación sucumben a menudo a estas tentaciones.

Pero, además de insistir en la obligación moral de ser auténticamente verídicos, hay que ir aún más allá.

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 Joaquim Planasdemunt Tobeña

02 FEBRER 2019 red“Calumnia, que algo queda”, es un viejo aforismo de todos conocido en nuestras tierras. Se dice que llegó a nuestro entorno de la mano del filósofo y escritor inglés, Francis Bacon. En su texto De la dignidad y el crecimiento de la ciencia(año 1625), aparece: “Calumniad con audacia; siempre quedará algo”. No obstante, el propio autor manifiesta que esta expresión procedía de un dicho popular latín: “Calumniare fortiter aliquid adhaerebit” (que, tomado literalmente, sería algo así como: calumniar fuertemente algo se adhiere). 

Buceando algo más en nuestros referentes culturales de antaño, me vino a la memoria cierta expresión bíblica. Al seguir su pista, encontré esta afirmación en el libro del Eclesiastés: “Hay tres cosas que me asustan y una cuarta que me da mucho miedo: chismes en la ciudad, tumulto de la gente y calumnia; son cosas peores que la muerte.”  Vemos, pues, que las tan tristemente célebres y prácticamente omnipresentes fake news, tienen parientes en la historia que las hacen menos novedosas de lo que podría parecer en una primera impresión. 

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2017 07 juliol red

Natàlia Plá Vidal

Con la posverdad como telón de fondo

Hace unos días, el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva, pronunciaba una conferencia magistral intitulada: "Verdad, ficción, posverdad. Política y literatura". Anunciaba que en diciembre el término “posverdad” sería incorporado al Diccionario de la Lengua Española. Unos meses antes, supimos que el Diccionario de Oxford la había elegido palabra del año 2016. Así que, dado que la lengua da cédula de identidad a la posverdad, procede cierta reflexión al respecto.

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