¡Oh, Cristo ensangrentado y dolorido!
Con tus brazos en cruz sobre el Madero
pretendes abarcar al mundo entero
en abrazo de Amor incomprendido.

Publicado en Sonetos

«... sin determinarse por afección
alguna que desordenada sea.»


¡Celeste inspiración de San Ignacio
al escribir los Santos Ejercicios,
que dan al alma tantos beneficios
tornando fiel al hombre más reacio!

Publicado en Sonetos

Mi buena Catalina, ángel guardián

que vigila constante mi andadura

y hace suave la vereda dura

entre gentes que vienen y que van.

 

Cuando las siete las campanas dan

ya ha puesto todo en orden con premura

para empezar la nueva singladura

de cada día alcanzar su afán.

 

Catalina, venida de los mares,

es capaz de la espuma hacer collares

siendo a la vez pacífica y profunda.

 

Y va para su Casa celestial

con silencioso paso terrenal

pero con firme vocación rotunda¡

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Publicado en Poesía

Buen sembrador has sido, Paco Viñas,

al irte para Europa a consagrarte.

Poniendo en solfa, has tenido el arte

de dejar bien repletas las campiñas

 

de América –tan llenas ¡ay! de riñas–

con la semilla de “R.E.” que darte

quise al venirte tú, y ya comparte

ahora la gente, ¡tantos niños y niñas!

 

Uno siembra, otro riega, otro recoge.

Mientras allá tú estés en duermevela

¡seguro hará llover Dios en las almas!

 

Quién sabe si otras veces, aquí te acoge

esta tierra y te ofrece y te revela

flores y frutos, verdes y altas palmas!

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Publicado en Sonetos

Maestro de la Vida y de la Historia

con experiencia dura en carne viva,

con tus días cernidos por la criba

de esperas lentas (largas) cual girar de noria.

 

Si Machado, nostálgico de Soria, 

tú, de Toledo, siempre río arriba

en sueños caminando por su riba

dándole con tres libros nueva gloria.

 

Muy permanente embajador de España

en las anchas sin par tierras de América,

permites sin cejar en la campaña

 

de reextender la hispánica cultura

por la porción terráquea semiesférica

de Chile al Canadá ¡y sin fisura!

 

Con afecto 

Alfredo Rubio de Catarlenas

Publicado en Poesía

Señor, yo no soy Dios, Tú bien lo sabes

y sucede que a veces me fatigo

de tanto morir a uno como amigo

y sus desaires hacen que te trabes.

 

Yo no soy Dios. No tengo tantas llaves

cual tienes Tú y no sé lo que me digo

cuando uno se torna mi enemigo

y tengo que aceptarle en tus naves.

 

He tratado de amar contracorriente

años y años, casi sin descanso

mas ya no puede el brazo ni la mente.

 

Si en este duro Mandamiento tuyo

quieres también que yo te siga, manso,

dame tu fuerza pues si no, yo huyo!

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Publicado en Sonetos

Casi me da vergüenza de vivir

cuando ya tantos compañeros míos

han ido a aquella mar donde los ríos

de nuestra sangre dejan de existir.

 

Sí; casi me molesta no morir.

Oigo: “los de tu época uníos!”

Tengo ansia de hacerme (sí?) los avíos

–poca cosa es precisa– y partir.

 

No es que no me guste esa mi vida

que un día me donaste como flor

y ha ido madurando bien servida.

 

Querría las dos cosas: vida y muerte,

que eso es quizás el celestial amor:

¡tenerlo todo y además tenerte!

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Publicado en Sonetos

Sí; pódame Señor aquellas ramas

que Tú sabes no sirven. Yo no sé

cuales de ellas serán; mas tengo fe

en Ti, mi jardinero, que me amas.

 

Sé también que las amas y las llamas

aún más que yo, que siempre las amé

desde que con pujanza las broté

de mi entraña de fuego, vivas llamas.

 

Sí; Tú sabes, Señor, todas las cosas,

las ramas que no quieren dar más rosas

aunque ambos con amor se lo pidamos.

 

Sí; pódame Señor, aunque me duela

que más te duele a Ti, buen centinela

que te desangras cuando las miramos.

 

¡Pero bien sé que así me brotarán 

nuevas ramas que rosas te darán!

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Publicado en Sonetos

Paco Núñez, embajador de Dios

en medio de los hombres cotidianos.

No tienes tiempo para asuntos vanos

¡Siempre de tus ovejas vas en pos!

 

Dios y tú, al unísono los dos,

corre y corre por esos campos llanos

convocando a la gente con las manos

¡con el alma! y los dos, a una voz.

 

No te detengas ¡sigue sin cansarte!

cada vez más veloz y más ligero.

¡Llegar al Cielo es el supremo arte!

 

El Cristo apocalíptico te llama.

Llegarás desangrado y roto, pero

de alta Caridad, hecho una llama.

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

 

Publicado en Poesía

Con motivo del 17 de abril de 1985

 

Déjame Juan Miguel que te rescate

que para empeños nuevos te preciso.

Sin ti, yo no sabría donde piso,

si en firme piedra o barrizal que abate.

 

Juntos, mejor oiremos donde late

hervor de Dios por bajo el suelo liso.

¡Hagámoslo brotar con el permiso

de la Altura! ¡Que nadie lo arrebate!

 

Nuestra Señora, fuente de Alegría,

cobije a los que lleguen con su clara

esperanza sin vana algarabía.

 

Sepamos darles nuestra mano abierta

y sólo la sonrisa en nuestra cara

¡así caldearán su alma yerta!

 

(Luego habrá fiesta; sonarán las flautas

de aquella dulce narración de Cristo

con que nos llama a las divinas pautas (*)

¡por el solo hecho de decir existo!)

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

 

(*) llamando a todos a divinas pautas

Publicado en Poesía