Alfredo Rubio de Castarlenas

La ontología es, propiamente, una parte de la llamada metafísica. La ontología – tratado del ser– es tan lícita como la matemática. Nuestra razón puede, ciertamente, abstraer aspectos de la realidad. De las matemáticas, por ejemplo, el número. Y estos conceptos podemos transformarlos aún en conceptos más generales, y hasta expresarlos por unas letras, elaborando así una ciencia algebraica: determinar las leyes de las ecuaciones, los logaritmos, los factoriales... Claro está que un matemático que fuera ciego de nacimiento, al aplicar luego las reglas generales de la suma, por ejemplo, a unas naranjas, podría decir: tres naranjas más dos naranjas, igual a cinco naranjas; pero no por ello sabría cómo es la naranja, la maravilla del color oro viejo que tiene esa fruta en medio del follaje del naranjo.

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