Alfredo Rubio de Castarlenas

Los europeos andamos hoy como pasmados, perplejos. Deseábamos ser por fin algo unido, para superar siglos de guerras intestinas, que hoy vemos anacrónicas cuando el mundo se hace aldea, por las comunicaciones, los «mass media», la informática, la ecología y la contrapartida de la peligrosidad global de los armamentos. La desestabilización de Yugoslavia –donde se produjo la chispa de la Primera Guerra Mundial– y la caja de sorpresas de la URSS, ponen en peligro nuestros sueños.

Los gobernantes parece que no saben todo a tiempo para prevenir ni encauzar los acontecimientos. Siempre el ser humano es aún bastante imprevisible.

Los ciudadanos de a pie, al parecer, aún podemos hacer menos. Sin embargo... todos estamos llamados a poner nuestro generoso esfuerzo en conseguir que haya paz.

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Con motivo del 17 de abril de 1985

 

Déjame Juan Miguel que te rescate

que para empeños nuevos te preciso.

Sin ti, yo no sabría donde piso,

si en firme piedra o barrizal que abate.

 

Juntos, mejor oiremos donde late

hervor de Dios por bajo el suelo liso.

¡Hagámoslo brotar con el permiso

de la Altura! ¡Que nadie lo arrebate!

 

Nuestra Señora, fuente de Alegría,

cobije a los que lleguen con su clara

esperanza sin vana algarabía.

 

Sepamos darles nuestra mano abierta

y sólo la sonrisa en nuestra cara

¡así caldearán su alma yerta!

 

(Luego habrá fiesta; sonarán las flautas

de aquella dulce narración de Cristo

con que nos llama a las divinas pautas (*)

¡por el solo hecho de decir existo!)

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

 

(*) llamando a todos a divinas pautas

Publicado en Poesía

Em fa esgarrifança

la sorpresa que tinc.

Fa uns anys jo no existia

i ara tu ets amb mi.

 

Si! quina meravella

sentir-te ben a prop

poguer veure’t i oir-te

tu, que no eres tampoc.

 

Ara som, si! ho se

mes m’esglaia pensar

que era també possible

no haver sigut mai nats?

 

Els pares existien

però nosaltres no

ara no se per que

som tot just, tu i jo.

 

Quina joia existir

quin goig esser jo i tu

de que el mon sigui torxa

que frueixi nostra llum.

 

Tot sem torna la fosca

quan arribo a pensar:

“els nostres peus podien

no haver-se pas creuat”.

 

Sento una mà amagada

que ens empeny tu vers mi

a mi vers tu per sempre

¡amistat sense neguit! (o amb amor sense neguit)

 

Quina esclat sentiu d’ésser

en mig del mon ¡estels!

sent tu i jo luminàries.

Ser naltros i els demés.

 

Cantem, plegats a tots

la joia d’existir.

Ben val viure la vida

per ser com som ¡amics!

 

Alfred Rubio de Castarlenas

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