Águeda:

su figura, su sonrisa, su alegría

son... como una buganvilla más

de estos jardines de la Punta.

Todas las demás flores al llegar el mes de julio

se preguntan en familia

¿cómo este verano aún no ha llegado

la primavera de Extremadura?

Pero al fin, Águeda, ya está aquí.

Vino como siempre a la sombra de Juan.

Y este Agosto florece

el preparador del Ágape de la Caridad

con ya treinta años de matrimonio

que las buganvillas, cuanto más añosas,

más jóvenes y más coloreadas guirnaldas extienden

para cubrir los blancos muros de la vida.

¿Qué sería de esta Ermita de San José y Santa Rita

sin su más preciada buganvilla?

Sus hijos y todos le deseamos

–camino de sus bodas de oro–

que cada verano llene

de sol y lila, bandera de acogida,

nuestra convivencia

eremítica

junto a este mar tan azul

que le va devolviendo con sus olas

sonrisa por sonrisa.

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Publicado en Poesía

Alfredo Rubio de Castarlenas

Todos los que han pasado una guerra recuerdan con qué ansia deseaban la paz. Podía parecer, por ello, que guerra y paz eran cosas opuestas, y que la paz podía constituir el final de la guerra y a la vez un objetivo digno en sí mismo: ¿cómo no, si era tan anhelada? Hasta los mismos vencedores están, casi siempre, también cansados de la guerra. También desean su fin, acabar con tantos esfuerzos y propias sangrías; alcanzar, aún con una mediocre victoria, la misma paz.

Publicado en Artículos