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Alfredo Rubio de Castarlenas

Las familias, los gobiernos, gastan muchísimo dinero para que los hijos, los ciudadanos, puedan estudiar, es decir desarrollar su inteligencia y llenarla de contenidos útiles para los propios estudiantes y la sociedad. Colegios, institutos, universidades y tantos otros centros educativos de diverso tipo.

No cabe duda que en este campo todo esfuerzo de personas e instituciones es muy loable. Incluso es de desear, se incremente. Pero, ¿basta con eso?

Alfredo Rubio de Castarlenas

Algunos creen que esa particularísima paternidad virginal de san José sobre el Niño Jesús es de grado inferior a la que tienen los padres de este mundo sobre sus respectivos hijos. ¡Nada más opuesto a la verdad! Es la paternidad más alta que pueda pensarse.

Veamos por qué: todos sabemos que el alma de los niños la crea Dios directamente; en cambio, los animales, cuando engendran un hijo, lo hacen completamente, es decir, engendran su cuerpo y su alma vegetativo–sensitiva. Y no por ello decimos que la paternidad de un perro es más plena y verdadera que la del hombre, sino al revés. Precisamente porque en el hombre, Dios mismo – Padre y fuente de toda paternidad– colabora tan directa y estrechamente, que queda el padre humano enaltecido. Colaborar con Dios no es desdoro ni mengua, sino gloria y eficacia.

hqdefaultRamon Llull es un místico y sabio nacido en Mayorca en el siglo XII y muerto hace 700 años a muy avanzada edad. Ramon, después de un proceso de conversión, decidió dedicar su vida a difundir el mensaje de Jesús, convenciendo a toda persona acerca de la verdad que él había encontrado. Llegó a escribir una cantidad enorme de libros y a traducirlos él mismo para propagar sus enseñanzas. A través de la combinación de valores y virtudes elaboraba razonamientos y señalaba evidencias que querían convencer sobre las verdades cristianas.

Uno de los libros que redactó y que contiene una fuerte intensidad mística es el Libro de Amigo y Amado. Este libro es una colección de aforismos o pensamientos breves, muchas veces redactados en diálogo, que evocan la relación del ser humano y Dios. En estos aforismos se exponen situaciones donde se cuestiona qué es y cómo es el amor de Dios -el Amado- hacia la persona -el Amigo- y viceversa. El camino del místico es encarnar la unión con Dios. En este sentido, el Libro de Amigo y Amado, nos hace mirarnos en el espejo del Amigo para contemplar cada uno nuestra relación con el Amado.

0913 1La convivencia es algo propio del ser humano. Tiene variados colores y formas que se desarrollan de diversas formas dependiendo de la cultura donde se lleva a cabo. Es por ello que, en China durante el año 2018, un grupo de personas estamos realizando un taller sobre aprender el arte de la convivencia, basado en la experiencia vivida y trabajada en Chile desde el año 2014 hasta febrero de este año. Todo el aprendizaje está enmarcado desde la caseidad, neologismo acuñado por Alfredo Rubio.  El objetivo propuesto para el taller es estudiar este tema desde nuestra cultura oriental, con la finalidad de dar mejor calidad a nuestra convivencia.

La metodología del taller es diversa. En cada sesión, se presenta una dinámica diferente para aproximarnos al tema, lo que ha gustado mucho por la novedad que representa y por la riqueza que significa trabajar juntos, tener espacios para compartir las ideas y las experiencias, así como también para hacer preguntas y sugerencias.

La metodología del taller para aproximarnos al tema, gustó mucho, porque fue novedosa, se expresó que quedan ideas para reflexionar después del taller, así como también quedan los frutos para practicar en la vida diaria.

En nuestra cultura china la Caseidad, se escribe 居家学 (ju jiaxue), cuyo significado literal seria el estudio de vivir en casa.

Podríamos decir que la caseidad se relaciona con la esencia del ser mujer por el plus de ser la primera casa de todo ser humano. Con el correr del tiempo el rol de la mujer también se ha ido expandiendo a otros ámbitos fuera de la casa, saliendo así del rol  casi de su exclusiva injerencia, al  encargarse de todo lo que implica, como por ejemplo, las tareas administrativas, la acogida, el cuidado, etc. La mujer del siglo XXI también ha podido compatibilizar, cada vez más junto al hombre, el llevar una casa y salir a trabajar.

También, hemos descubierto que desde la caseidad se crean espacios para elevar la amistad; un espacio donde sentir el respeto por la familia, por los amigos etc., porque es a través de la acogida, que las personas se sienten amadas; es ahí donde se piensa en las necesidades del otro, donde se ofrecen y se dan espacios agradables desde la libertad, en donde nunca se obliga a una persona a estar en un lugar o a hacer tal cosa, nunca…

Otro descubrimiento del taller es que la caseidad es un estudio práctico. En la vida diaria, quizás ya estamos haciendo las cosas que forman parte de este concepto y sus múltiples definiciones, pero no sabemos o no lo conceptualizamos ni ponemos un nombre, por ejemplo, la acogida, el recibimiento de los amigos, de los invitados, de la familia. Por eso es muy importante equilibrar el peso de la práctica y de la teoría.

Por otra parte, a lo largo de las sesiones también hemos trabajado cuatro componentes de caseidad, extraídos de un estudio previo que se realizó en Chile y que se definieron del siguiente modo: Habitalidad, Clima social, Desarrollo Armónico y Vida Saludable. Durante el taller se dividió al grupo, según estos 4 componentes para poder compartir acerca de lo que se pensaba sobre ellos. El resultado fue muy enriquecedor y desde la concepción de nuestra cultura oriental se consideró la necesidad de aportar otros cuatro componentes más que serían:

  • El Crecimiento: Una persona crece incluyendo tres partes, según su biología; según su cultura y su espiritualidad. Una persona no solo va creciendo según su edad y etapa biológica, sino que según vaya conociendo su cultura, también crece su alma y su espiritualidad. Estas tres áreas van juntas en la persona.
  • La Comunicación: en relación a la escucha activa y lo que se expresa. Se ve la importancia de una buena comunicación entre las personas. Decimos que cuando una persona sabe comunicarse bien, también es una persona que sabe escuchar y expresarse, ayudando a la convivencia y las relaciones entre las personas.
  • Estar abiertos, como decía Alfredo Rubio: “yo no elijo a alguien para ser mi amigo, sino estoy abierto a todos”.
  • Seguridad o confianza, es decir que una persona no solo es importante que se sienta seguro, sino que también tiene que aprender esta capacidad básica. ¿Cómo se entiende esto? Si una persona siempre dice que se siente segura, pero no sabe manejarse en cómo ayudar al otro, quiere decir que solamente siente la seguridad desde teoría. Se ha reflexionado que para que uno se sienta seguro de verdad, tiene que aprender algunas pericias, como por ejemplo, aprender a nadar, saber cómo vendar una herida pequeña etc….

0913 2Pensamos que estos aspectos que hemos incorporado son interesantes y se deben seguir reflexionando. Sabemos que es un comienzo y que nos queda mucho por desarrollar. Los talleres sobre caseidad están siendo un como un arcoíris que van desplegando sus colores.

Finalmente se ha destacado que la caseidad también incluye el arte de la visitación, porque es el encuentro del fruto del amor, como la visitación entre las personas, de vivir la fiesta con alegría. En este encuentro es donde se da el fruto de caseidad: ser capaces de compartir sus experiencias y sus alegrías con los demás. Y es que la caseidad no es solo para quedarse para uno mismo, sino que tiene que ser capaz de dar, de darse. Es como una mujer que da a la luz, que da la vida al otro.

A título personal, dar el taller de caseidad, me ha servido mucho, porque ha significado preparar las materias, pensar cómo hacerlo , presentar cada sesión, reflexionar que es lo que mejor puedo dar a los integrantes del taller, pensar qué es lo que necesita cada uno y como grupo. Es por ello que en general procuré dar el tiempo para que cada uno pudiera expresar sus experiencias, dar alguna sugerencia, comunicar sus ideas, sus dudas etc… Todo esto ha creado un espacio de confianza y comodidad, desde donde podemos allí profundizar cada uno de los temas. Además, se visualiza en la práctica de la vida diaria, porque la caseidad no es aquello que se entiende desde la teoría. No es así, hay que integrarlo en la vida de cada persona, descubrir la riqueza que nos da o la sorpresa que nos da en la convivencia.

Para mí la caseidad también es la guía de la vida, es como un faro que nos da luz para seguir la vida con buena calidad hacia adelante, porque nos puede dar otro aire en la familia o en el grupo.

El arcoíris son siete colores, y la caseidad es como este arcoíris, porque en donde la practicas, ya sea en el trabajo, en la familia, o en otros grupos, da una gama de colores de arcoíris, y estos colores dan una chispa al ambiente y a la gente, de modo que la convivencia y la comunicación en el espacio donde estas sea cada vez mejor.

Lili ZHOU China 
Publicado en la Revista RE

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Recientemente, hemos estado leyendo los «éxitos» de muchas famosas subastas internacionales de Arte. Cuadros de Van Gogh, Picasso y otros, se han vendido por miles de millones de pesetas. ¡Qué irrisión! El pobre Van Gogh –como tantos otros artistas– se moría de hambre. En toda su vida, sólo logró vender dos de sus pinturas: una a un hermano suyo y otra a su médico y creo recordar, de su biografía, que no pudo cobrar más que una de esas ventas. ¿La de su médico siquiatra? ¿La de su hermano?

No tenía éxitos porque los sesudos críticos de Arte, de su tiempo, no veían en su estilo de pintar nada digno de atención especial, más bien lo contrario. ¡Y ahora, sólo uno de sus cuadros de flores ha sido comprado por más de seis mil millones de pesetas!

Alfredo Rubio de Castarlenas

Se ha insistido siempre en el hecho que los Mass Media tienen que esforzarse en ser servidores de la verdad: ni manipularla para sus intereses ideológicos o económicos, ni tan siquiera silenciarla en aquellos aspectos que contravengan las propias conveniencias. Desgraciadamente, los medios de comunicación sucumben a menudo a estas tentaciones.

Pero, además de insistir en la obligación moral de ser auténticamente verídicos, hay que ir aún más allá.

Alfredo Rubio de Castarlenas

La verdadera poesía, nunca es terrorífica. Es intuido mensaje de belleza.

Literatura espeluznante es, en cambio, la de Edgar Alan Poe por citar un ejemplo. Este autor escribía bien, pero su nombre de familia se quedó a medio camino. Le falta una sílaba para llegar al esplendor de la esperanza y la poesía. ¡Ah, si se hubiera llamado poe-ta!

Los poetas penetran por los resquicios luminosos de la realidad, aunque ésta sea oscura. Saben de las sutilezas del Espíritu que tiende a la felicidad con la posesión del bien. Saben de los resplandores ocultos y tiernos de las cosas.

Hijo de emigrantes en un pueblo remoto de El Caribe, gallego y asturiana, era motivo de alegría y curiosidad la visita de algún paisano llegado de España. Siempre mis padres preguntaban: ¿Cómo anda el clima en la península? La respuesta iniciaba con meteorología y terminaba en economía y política. ¡Y más interesante el “clima” a partir del 20 de noviembre del 1975! Desde América se oteaba a través del Atlántico a esa tierra lejana que denominaban Península. Los criollos, es decir, los nacidos en América, vivimos en un clima diferente al peninsular, y las comparaciones surgen de manera natural.

clima peninsula 1024x7682xCon la democracia, o la caída de las dictaduras, indudablemente la península fue vanguardia: Portugal (1974) y España (1975). México con su reforma política (1977), República Dominicana (1978) y Ecuador (1980) le siguieron. A partir de entonces, y durante los siguientes diez años, más cambios democráticos se operaron en América Latina, a ritmos y modalidades muy diversas. El liderazgo español y portugués de la Internacional Socialista fueron socios importantes en esos procesos, abriendo espacios políticos que anteriormente se consideraban de control exclusivo de la política exterior de los Estados Unidos. A partir de 1991 la alianza política entre América Latina y la Península Ibérica se consolidó con las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno. Aunque muchos, con certeza, cuestionan su efectividad, su simple materialización es un símbolo de la unidad a través del Atlántico.

A nivel político la gran diferencia estriba en que el modelo político de la Península es parlamentario, mientras en América Latina el sistema es presidencial. Esa diferencia hace que la política latinoamericana es más lenta y centrada en la figura del gobernante. Un caso como el reciente voto de censura que provocó la caída del gobierno de Rajoy no es del todo comprensible para los ciudadanos latinoamericanos de a pie. Más de uno me ha preguntado cómo es posible que haya un nuevo presidente de otro partido sin que mediara elecciones. Los modelos presidenciales latinoamericanos, especialmente en los sistemas de balotaje en caso de que ningún obtenga la mitad más uno, generan mayorías absolutas que serían la envidia de muchos políticos europeos.

Con el caso español otro tema es visto desde América con una óptica muy particular. Las autonomías españolas son vistas a nivel americano en carne propia por la identificación regional que asumen la mayoría de los emigrantes. Lo común es que al presentarse se digan gallegos o catalanes, rara vez españoles. Y en casi todas las principales ciudades americanas hay clubes y restaurantes con fuerte identificación con las autonomías. Históricamente en Argentina y Cuba a todos los españoles se les denominaba “gallegos” por la impronta de dicha emigración desde inicios del siglo XX. Incluso el nacionalismo gallego y su lengua tienen en la Cuba de las primeras décadas del siglo pasado una de sus principales fuentes.

Si el nacionalismo gallego es percibido sobre todo como una apuesta cultural y no política, el caso Vasco, sobre todo con el accionar de ETA, encontró en mucho sectores latinoamericanos de izquierda posturas de solidaridad, aunque con la llegada de la democracia en España dicha actitud amainó al no considerar legítimo el uso del crimen como herramienta política. El caso catalán, más reciente, sí ha provocado debates intensos. Desde posturas nacionalistas en este lado del Atlántico se ha visto con simpatía el esfuerzo soberanista de esa región mediterránea, evocando de manera romántica las luchas independentistas del siglo XIX. En cambio el énfasis en la lengua catalana sí ha distanciado emocionalmente a mucha de la intelectualidad latinoamericana de ese proyecto. La lengua castellana es defendida como lengua de unidad entre los latinoamericanos y no como la lengua del “imperialismo” de Madrid. Barcelona es un gran referente como cuna del Boom Latinoamericano en la narrativa, tanto por el respaldo que le brindaron las editoriales de la capital catalana, como por el hecho de que la mayoría de sus más insignes representantes vivieron en la ciudad condal.

Un último factor relevante en esta ponderación es el hecho de que, fruto de las emigraciones latinoamericanas hacia España en las últimas décadas del siglo XX y la primera de este siglo, hay grandes núcleos de españoles de origen latinoamericano viviendo en la geografía peninsular y desarrollan sus propias síntesis entre ambos “climas”, como lo he definido en el título. Son los nuevos criollos, pero españoles, que espero en los próximos años establezcan un fructífero diálogo con los criollos latinoamericanos de origen español. Ambos grupos son los nudos de un tejido identitario entre la Península y América Latina que conocerá este siglo XXI.

Un mayor conocimiento mutuo entre las sociedades, los pueblos, las naciones, las autonomías y los criollos de ambos lados del Atlántico es un camino para la paz. Las diferencias deben ser riquezas y no obstáculos, vividas en democracia y solidaridad, abiertas al diálogo honesto y en la construcción de comunidades tolerantes y prósperas.

David Álvarez Martín

Publicado en la Revista RE

 

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

Se acaban de celebrar en Huelva, unas Jornadas para presentar la celebración del Hemimilenario del llamado «Descubrimiento de América» y su Evangelización.

Los etnólogos y antropólogos parecen estar de acuerdo al afirmar que el Homo Sapiens no surgió en el continente americano.

Mandíbulas y otros restos del hombre primitivo han aparecido en África, Asia y hasta Europa. Eso quiere decir que los indígenas que Colón y sus acompañantes encontraron en América, eran descendientes de los que habían «descubierto» ya este novísimo continente americano.

daluis gorges 1574567 1280La percepción en general -y la percepción del tiempo en particular- varía en función de múltiples sujetos, objetos y contextos a considerar. Ello es así tanto en situaciones de estabilidad, situaciones de transición, situaciones de crisis, como de situaciones de violencia, guerra, paz o harmonía, sea que el motor de dichas situaciones se encuentre en el interior o en el exterior de las personas, los colectivos y/o los territorios. ¿Cambia la percepción de las personas y/o los pueblos en situaciones de violencia, guerra o paz? ¿Pueden modificarse las percepciones existentes? ¿Cómo y en qué sentido? Estas y algunas otras preguntas nos aparecen en un momento histórico en el que parece que el tiempo se acelera.

Para mejor comprensión de lo que nos planteamos podrían servirnos las investigaciones que se han realizado en materia de percepción sobre conductores de vehículos de circulación viaria y lo que se ha venido en denominar el “efecto túnel”. La percepción de un peatón, de un ciclista, un motorista o un automovilista sobre el terreno no depende únicamente del vehículo que se utiliza, sean o no los mismos individuos a considerar sino también –y sobre todo- la velocidad que ese mismo individuo imprima en el vehículo en cuestión y otras velocidades de vehículos circundantes. Así un automovilista que conduzca a 65 km/h ve reducido su campo de visión hasta los 70 grados y, en cambio, el mismo automovilista conduciendo el mismo vehículo a 130 km/h su campo de visión se reduce a 30 grados de visión, equivalente a la sensación de transitar por un túnel. Aunque el contexto es el mismo la visión queda seriamente reducida y todo lo que se halla fuera del campo de visión de dicho túnel no está presente de forma consciente en la percepción y experiencia conductiva. Ello aún se agrava más si se produce de noche. La sensación de túnel aún se acentúa más.

En los proyectos individuales y colectivos, como en la vida, vamos circulando dirigiéndonos a nuestros objetivos, en diferentes contextos, con diferentes vehículos e instrumentos y los individuos y las comunidades van transformándose en dicha circulación. Podríamos decir, que al igual que en la circulación, nuestra percepción del tiempo queda afectada en situaciones de violencia, de guerra o de crisis traumática de forma análoga al “efecto túnel”. La percepción sobre el tiempo y la velocidad de los acontecimientos internos y externos sufre alteraciones respecto al ritmo normal o habitual.

En una discusión acalorada con otra persona todos hemos experimentado una aceleración en la respiración -que además se vuelve más entrecortada y superficial- una aceleración del ritmo cardíaco, que propulsa con más fuerza la sangre al circuito sanguíneo, entre muchas otras sensaciones y estímulos que se envían al cerebro. A su vez la cantidad y calidad de contenidos e información que se producen en la discusión se van viendo afectados por el efecto túnel lineal que, en muchas ocasiones, acaba siendo confrontativo. Se añade que la percepción del tiempo se acelera como un rayo y en un breve lapso de tiempo se pasa de la discusión verbal a la violencia y, en definitiva, a la guerra.

La percepción no deja de ser una de las manifestaciones de la actividad mental: influyen en nuestra percepción las condiciones de nuestro cuerpo –genéticas incluidas- y nuestro ser –más allá del cuerpo que vemos-, los estímulos producidos desde el seno materno hasta nuestro presente, las experiencias satisfactorias y frustrantes, los aprendizajes corporales, mentales, emocionales y espirituales, todo aquello almacenado en nuestra memoria consciente e inconsciente; Jung y otros autores nos hablan también de la existencia de “mentes colectivas” –asociadas a comunidades o pueblos- en los que se acumulan las experiencias de los ancestros, los progresos y creaciones socialmente útiles, las experiencias de guerras pasadas y/o presentes, los resentimientos históricos contra determinados colectivos o pueblos, las interconexiones sociales evolutivas, entre muchos otros.

Por ello la mente –individual y/o colectiva- no deja de tener un carácter instrumental. Y como todo instrumento potente, puede utilizarse para crear o para destruir; y como todo instrumento sensible puede der objeto de influencia generadora o degeneradora y puede ser objeto de alteración, incluyendo la velocidad –o su correspondiente aceleración o deceleración.

tiempo lentoAl igual que podemos provocar en nuestras mentes individuales y colectivas el efecto túnel podemos también invitar a nuestras mentes a alterar circularmente nuestra percepción–y la de otros- en lo que podemos denominar el “efecto burbuja”, que todos hemos experimentado de alguna forma alguna vez.

Siguiendo el ejemplo de la discusión acalorada: si en vez de acompasar nuestras palabras, respiraciones, tonos y gritos a los del interlocutor respiramos pausadamente y respondemos disminuyendo la cadencia de las palabras, atemperando el tono de nuestra voz y manifestando inclusividad en la información que se comparte estaremos creando una burbuja envolvente que alterará el tiempo, la velocidad y el tono de la discusión, permitiendo no sólo evitar entrar en un túnel de visión sino, al contrario ampliar el campo de visión y encontrar nuevos conectores no percibidos inicialmente. 

Podemos ilustrarlo también en el ámbito colectivo: años después de las masacres y genocidios de Rwanda me propusieron facilitar un proceso de diálogo entre personas pertenecientes a las etnias hutu, tutsi y twa. Como es imaginable el peso de la tragedia en la mente colectiva de este pueblo era y es tremendo. La percepción colectiva de vorágine era acentuada y era incierto cómo podría desarrollarse un verdadero diálogo entre personas que habían sufrido episodios trágicos de esta envergadura: les propuse empezar el diálogo sin hablar. Nos situamos en un plano de igualdad para aprender y experimentar de un área de conocimiento que no fuera ni la europea ni la africana. Invité a un maestro de aikido de aquí con un alumno aventajado africano, quienes nos introdujeron en este arte marcial no-violento japonés. Tras hacer ejercicios de ataque y defensa, mirarnos a los ojos, cogernos, caernos y ayudarnos a levantar nos situamos en un tiempo y un especio diferentes, una burbuja alteradora del tiempo que permitió realizar un diálogo fructífero, diálogo muchas veces complejo, pero que se desarrolló impregnado de un ritmo y una calidad transformadora.

Jordi Palou-Loverdos
Publicado en la Revista RE