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Alfredo Rubio de Castarlenas

A principios de noviembre se efectuarán las elecciones presidenciales en el vecino país del norte. Durante los debates sostenidos por los candidatos todos han subrayado especialmente el fortalecimiento de la familia como una básica necesidad que asegure su futuro.

Todo el mundo conoce el concepto de familia basado en la realidad de la sangre. Pero hay otro concepto también real más hondo y más amplio: Todos somos hermanos en la existencia.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Se comprende la postura apasionada de los pescadores españoles frente a la desmesura –fuera de toda ley internacional– de la pretendida justicia marítima de los franceses, que bombardearon a unos compañeros de afanes y faenas de aquéllos.

Se reaccionó incendiando camiones franceses; transportes que, aunque no eran barcas, sí contenían pescado francés.

Pero, ¿es eficaz la revancha destructora o enervante?, ¿o es semilla de nuevas violencias, por ambas partes?

Alfredo Rubio de Castarlenas

Dar cuerda al reloj, durante gran parte de mi existencia, ha sido un acto más de la peripecia vital cotidiana, como desayunar, vestirse, o tocar el timbre al ir a visitar a mis amigos.

Era un acto mecánico casi de mí mismo, el girar la manecilla del reloj de pulsera o, con aquella especie de llave chata de hueco cuadrado, almacenarle tiempo al reloj de pared de sonoras y solemnes campanadas.

Ya había pasado la época de los altos relojes de cajas muy bellas de los bisabuelos, que funcionaban a base de pesas. Estaban por los rincones –elegantes piezas de museo pero ya de herrumbrosa maquinaria– señalando siempre la misma hora, misteriosa por ser ya muy lejano el instante en que dejaron de funcionar.

hand 3066705 1920redLa mítica alrededor del inicio de año atrae casi irremediablemente. Difícil no dejarse invadir por ese tinte utópico que envuelve el montón de deseos que van de unos a otros. En buena medida, sin duda, alentados por lo mejor de nuestros sentimientos: deseamos el bien, todo el bien posible, para aquellos a quienes apreciamos y hasta para quienes, simplemente, conocemos. Porque las fiestas nos devuelven algo de magnificencia en el afecto, por qué no reconocerlo…

El Año Nuevo expresa, para muchos, la necesidad de sentir que es vigente la posibilidad de que todo —o al menos mucho— comience de nuevo. De que hay otra vida posible para nosotros o para los nuestros. El ser humano necesita de las expectativas, los proyectos o nuevos objetivos. Todo ello versiones contemporáneas de las esperanzas y sueños de toda la vida. O quizás no exactamente. Porque lo contemporáneo es más cortoplacista, mientras que lo de toda la vida se encajaba dentro de la posibilidad de sentido vital. Seguramente ambas dimensiones se complementan, y nuestros brindis por el Año Nuevo ganarían si estuvieran conciliadas armónicamente.

Quizás por ese mismo tono mítico, la expectativa sobre el Año Nuevo puede exigir de nosotros cualidades extraterrenales. Que no estemos condicionados por nuestra historia y recorrido, que seamos capaces de actuar de un modo diferente al que suele emanar de nuestro carácter, que todas las circunstancias se alíen en un complot cósmico para que los vientos nos favorezcan… Mítica, ya lo ven.

Tal vez sea más sencillo comprender que las posibilidades del Año Nuevo para nosotros dependan, en buena medida, de que tengamos el coraje de tomar esa pluma, bolígrafo o lápiz y asumamos la responsabilidad de comenzar a escribir una página nueva dentro del relato que va constituyendo nuestra vida. Lo que comienza también sigue, aunque sea un seguimiento rupturista (cada vez más entiendo la necesidad de los oxímoron para explicar la vida…)

El Año Nuevo será lo que seamos capaces de hacer con lo que acontezca tanto como lo que seamos capaces de propiciar que suceda dentro de nuestras limitadas posibilidades. El verdadero héroe es el que es capaz de articular lo real y posible con creatividad, poniendo adoquines para el trayecto de la esperanza y el sueño.

Responsabilidad y libertad siempre van de la mano en la vida humana. Así sí: ¡feliz Año Nuevo!

Natàlia Plá Vidal

Revista RE. Enero de 2018

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

¡Rehacer la libertad!, este título podría dar pie a que los lectores creyeran que el tema que se trata en este número de RE fuera el de recuperar la libertad de las personas tan sojuzgadas y esclavizadas en tantos Estados y lugares del mundo. Ayudar a que haya más democracias y que funcionen mejor, precisamente en defensa de los derechos –y deberes– de los hombres y mujeres, entre los que está, sin duda, su libertad personal.

Entrevista a Alfredo Rubio de Castarlenas

Las fiestas de Navidad están envueltas en un recuerdo de lo judío, de Palestina... No es mal momento para invitar a sentarse en una misma mesa, con ambiente cordial y distendido, a personas especialistas en estos mundos que hoy se empeñan en ser tan conflictivos: Israel y el Islam. Por esto, el Ámbito María Corral en la XXXIX Cena Hora Europea; celebrada el pasado mes de diciembre, trató el tema del retorno judeo-árabe a España. Don Alfredo Rubio redactó el texto que se publicó en la convocatoria de la cena para centrar el diálogo. Tomaron parte en él como ponentes: Teresa Losada, doctora en Filología Semítica, árabe- islámica, directora del Centro Bayt al-Thagafa de Barcelona; Mario Muchnik, escritor y editor; y Carles Sentís, presidente-decano del Colegio de Periodistas de Cataluña. Hablamos con Alfredo Rubio que, con su habitual profunda y cálida palabra, nos comenta sus impresiones sobre este coloquio.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Era una anciana que pedía limosna. Aunque hiciera calor, ella sentía frío. Empezaba el otoño y sabía, por experiencia, cuánto se le agarrotarían las manos en el invierno. Casi nos las podría mover.

Había visto y revisto en el escaparate de una tienda guantes de lana, gordos, de diversos colores. Un día, venció sus reparos y se atrevió a entrar en ella, a pesar de su vestimenta vieja, un tanto andrajosa y suponía que maloliente, aunque ella no lo percibiera.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Si en un castillo de naipes derrumbamos uno de los lados, casi simultáneamente se derrumba el otro. Europa, desde Yalta, se había convertido en un difícilmente equilibrado castillo de la barajas de naciones. Se contrarrestaban los respectivos frentes fríos o algo cálidos; se oponía la Otan al Pacto de Varsovia, el Comecon al Mercado Común. Manteniendo un pulso, se sostenían mutuamente. No sólo los países del Este.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Todos saben que la llamada primera revolución industrial, en el siglo XIX, dejó sin trabajo a una gran cantidad de artesanos y ello fue el origen de grandes trastornos para aquellas generaciones.

La sociedad industrial pudo ir remontando aquella situación, ya que gracias al desarrollo que ella misma producía y a las nuevas fuentes de energía que se descubrieron –electricidad, petróleo– creó nuevos niveles de necesidades – transportes, productos químicos, etc.– que abrieron abundantes nuevos puestos de trabajos, inimaginables poco antes.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Leo la noticia de que en el puesto de Correos de un pueblo pequeño pero industrial, tienen desde hace meses atascadas unas cinco mil cartas por falta de personal suficiente para el adecuado reparto.

Todos tenemos experiencia de lo imprevisible que resulta saber cuando llegará a su destino una carta que echamos esperanzados a un buzón.