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Alfredo Rubio de Castarlenas

¡Qué difícil es encontrar unos padres que realmente se amen! Tantos motivos tiene la gente para casarse que no son amor; en tantas ocasiones, la sociedad y las familias de las que se proviene, buscan sus propios intereses y presionan e influyen sobre un joven matrimonio entorpeciendo su desarrollo; en la misma vida de los matrimonios, buscando (¿) que éstos perduren, se ha establecido dominio de alguno de ellos sobre el otro, con sus correspondientes desavenencias; se ha producido también la reacción, a veces exagerada, del feminismo; las exigencias del trabajo de cada uno limitan y dificultan la convivencia... ¡Qué pocas parejas habrá en el mundo que se amen en plenitud, con equilibrio, con libertad!

Gravitar en la realidadEs impresionante la cantidad de veces que tenemos que hacer auténticos equilibrios porque no tenemos bien asentada nuestra vida y sobre todo nuestro ser. Cuando basamos lo que somos, hemos hacerlo sobre unos buenos fundamentos, capaces de soportar situaciones y adversidades que experimentaremos a lo largo de nuestra vida. No sea que nos pase lo que Jesús dice en el evangelio: “Si construís la casa sobre la arena cualquier suceso un poco inesperado o imprevisto de la vida os hará tambalear y caerá a tierra todo lo que habéis construido con tanto tiempo y esfuerzo». Hay que construir sobre roca, que nuestro ser descanse sobre una base sólida, que no se tambalee ni nos haga vivir en un continuo equilibrio. No podemos olvidar que una de las características del ser humano es su fragilidad, por lo tanto es preciso construir bien si no queremos que las situaciones que nos toca vivir en el día a día nos desequilibren con excesiva facilidad. El mismo miedo a rompernos nos empuja a vivir más pendientes de nosotros mismos que de las cosas y de las personas que viven en nuestro entorno. Este miedo nos hace perder la capacidad de escuchar, de mirar, de abrirnos a los otros y al mundo; en definitiva, de vivir esta vida con plenitud.

Hoy en día es más necesario que nunca darnos tiempo para mirarnos, para conocer quiénes somos, para saber dónde hemos instalado y asentado realmente nuestra vida. Y atención: cuando vemos nuestro entorno y lo que nos rodea, descubrimos muchas cosas: la habitación que nos resguarda, a nosotros mismos, el paisaje, podremos ir describiendo todo lo que hay alrededor. Todo, menos lo que no vemos, por ejemplo lo que hay debajo de nuestros pies, de nuestro trasero, que es justamente donde estamos apoyados en aquel momento. Los seres humanos hacemos muchísimas cosas: vivimos, trabajamos, reímos, lloramos, sufrimos, nos alimentamos, nos queremos, reflexionamos, pero casi nunca recordamos contemplar esta base donde descansa y se apoya nuestra vida: el hecho de existir.

Por eso muchos requieren cada vez más acciones que les disparen la adrenalina, y sin ellas les faltan motivos para vivir sensaciones, emociones que hagan atractivo a lo que están viviendo. Pero la vida, nos guste o no, es bastante cotidiana, tiene pocas cosas que salgan de una mal llamada normalidad, por eso, a menudo, nada de lo que nos sucede nos llama especialmente la atención. Y simplemente vamos pasando, o como dice mucha gente, “voy sobreviviendo”. Nos hemos acostumbrado a vivir, al hecho de existir, y eso nos ha quitado capacidad de sorpresa. En cambio, darnos cuenta de ese extraordinario hecho, que existimos, ¡con tantas posibilidades en contra!, nos hará recuperar la capacidad de admirarnos, de sorprendernos de las cosas. Dejaremos de necesitar que pasen cosas fuera de lo corriente para sorprendernos. Es urgente recuperar la capacidad de admirarse por la vida en sí, y admirar el simple hecho de estar vivos. Esta admiración nos hará percibir y valorar muchas cosas que ahora no somos capaces de apreciar ni paladear, porque pasamos por encima de ellas como si estuviéramos dormidos, sin ánimo de mirar lo que da soporte a nuestro ser y nuestra vida. Y cuando nos falla la base de la vida buscamos las soluciones en la periferia, en el exterior, en los otros,  sin ver lo extraordinario que en la mayoría de los casos está en nosotros mismos.

No perdamos el tiempo soñando, admirando ilusiones, fantasías, ideales de perfección que nos inventamos o creemos que son la base de todo, y que en definitiva no nos dejan construir la felicidad de nuestra vida, porque son causa de muchos desengaños y frustraciones. Hemos de tener más ciencia de lo que soy, de quien soy, de cómo soy (eso es consciencia: tener ciencia de uno mismo); y aceptando con alegría esta base existencial encontraremos un fundamento firme, una plataforma adecuada para convertir en realidad todas las posibilidades reales que hay en nuestro ser y utilizar para nuestro crecimiento todas las potencialidades que nos ofrecen los acontecimientos y las personas que nos rodean.

Jordi Cussó Porredón

Publicado en la Revista RE

Alfredo Rubio de Castarlenas

¡Julio! ¡Agosto! Vacaciones. Turismo. Turistas...

El nombre de esos meses nos flamea en el alma con unas banderas enhiestas llenas de sol.

Muchas personas y organizaciones se preocupan de organizar estos espacios libres de asueto en el quehacer humano: compañías aéreas y de toda clase de transportes, agencias de viajes, las cadenas hoteleras y de camping, ejecutivos de urbanizaciones, el mundo del Deporte especialmente el marítimo, etc.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Tenía yo 6 años. Vivía en un ático con gran terraza, cerca del Paseo de Gracia de Barcelona, orientado al sol. Vivíamos con mi abuela materna, viuda.

A mi padre, algunos de sus clientes de provincias, le regaló –ya un mes antes de la Pascua– un cordero vivo, pero advirtiendo que lo engordáramos mejor para el momento de la fiesta. ¿Dónde ponerlo? ¿En una jaula? No. ¡En la terraza! Allí podía corretear y, sin embargo, no escapar.

Alfredo Rubio de Castarlenas

La pobreza en nuestra posguerra, las repercusiones de la segunda guerra mundial y las emigraciones masivas a las ciudades que se industrializaban, obligó a construir, precipitadamente, en ellas, multitud de viviendas de espacio reducido, para dar alguna solución al aluvión de demandas.

Se juntó a este problema otro que no es fácil de evitar: el espíritu de lucro desproporcionado de propietarios, constructores, productores de materiales, etc.

Alfredo Rubio de Castarlenas

El conocido filósofo español Fernando Savater, ha estado recientemente en Colombia para presentar en Bogotá su reciente libro «El amor propio, fundamento de la ética».

En sus declaraciones al periódico «El espectador» de dicha capital, señalaba que la ética de hoy está muy necesitada de encontrar una sólida fundamentación intramundana. Él cree poderla proporcionar en un recto amor a sí mismo.

Alfredo Rubio de Castarlenas

I. Si siempre debemos tener esperanza en la Intercesión de María –Medianera de todas las Gracias– ¡cuánto más clara ha de ser esa misma esperanza cuando sabemos de su Asunción Gloriosa a los Cielos, declarada solemnemente dogma de nuestra fe, por el Papa Pío XII!

Cuerpo esplendoroso a imagen de Cristo Resucitado. Espíritu siempre inmaculado que ha llegado ya a la fuente de toda Santidad.

Audiencias Memoriales: reparando el tejido social dañado

Las Audiencias Memoriales son una iniciativa en la que se reúnen descendientes de personas relacionadas con la Guerra Civil, la Dictadura franquista y la Segunda Guerra Mundial para hablar públicamente sobre cómo habían vivido/sufrido ellos y/o sus familiares los acontecimientos de esta época trágica y dolorosa.

Esta iniciativa incipiente celebrada en el año 2014, ha seguido expandiéndose en Catalunya durante los años 2017 a 2019. Desde bisabuelas y bisabuelos, pasando por abuelas y abuelos, madres y padres hasta biznietas y biznietos, personas de hasta cuatro generaciones han recorrido un camino introspectivo y de exploración personal e historia familiar, y se han reunido para escuchar(se), comprender(se), reconocer y reparar el tejido social dañado por la Guerra Civil, la Dictadura y la Segunda Guerra Mundial. Personas de Monistrol de Montserrat, Sant Boi de Llobregat y Sant Joan de Vilatorrada compartieron sus memorias orales y experiencias ante personas de sus respectivos pueblos y del resto de Catalunya y ante representantes de organismos públicos locales, provinciales y nacionales en el mismo lugar donde tuvieron lugar los hechos, haciendo referencia a muchos otros lugares conectados de Catalunya, España y Europa.

team spirit 2447163 1920Son historias reales, cada una con su perspectiva memorial, que no salen en los libros de historia pero que conforman la historia en minúscula, muchas veces no conocida, no reconocida o, incluso, deliberadamente ocultada. No es todo lo que sucedió pero hemos podido conocer y reconocer como afectó de muchas maneras – e incluso cómo sigue teniendo efectos en el presente – la guerra, la represión de la dictadura y la tragedia del Segunda Guerra Mundial en muchas familias.

Las Audiencias Memoriales han permitido la escucha y hacer memoria, con respeto, honorando – en un silencio de calidad – fragmentos de vida de cada una de las personas que voluntariamente quisieron participar; las Audiencias Memoriales han permitido reparar moral e institucionalmente a las victimas (como sugerían muchos expertos y el Relator Especial de la ONU sobre verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición); se ha roto el silencio en público, ante el pueblo que vivió estos hechos y ante las autoridades públicas que reconocieron públicamente estos hechos; se han dignificado las personas y las victimas por parte de las instituciones públicas en democracia; se ha puesto en valor el enorme coraje y la capacidad de resiliencia individual de las personas y resiliencia colectiva de los pueblos donde se realizaron las Audiencias Memoriales. Éstas han contribuido a conocer y a comprender hechos, ideas y sentimientos de personas con nombres y apellidos. Sin querer equiparar víctimas y verdugos, se ha facilitado la escucha de los testigos en primera persona e incorporando padres, abuelos, bisabuelos, tíos, hijos, nietos, biznietos, cada cual desde su visión y perspectiva: hemos escuchado descendientes de perpetradores que han repudiado los hechos y el sufrimiento que causaron sus antecesores a la gente del pueblo, hemos reconocido su coraje de reconocer esto en público ante el pueblo y su voluntad reparadora; también hemos escuchado víctimas y descendentes de víctimas (incluso algunas relacionadas directamente con descendentes de perpetradores presentes en la Audiencia Memorial) y hemos reconocido su dignidad, nunca perdida, pero ahora reconocida en público.

Las Audiencias Memoriales han contribuido a reparar el tejido social que había quedado dañado, tanto en las sesiones formales de las Audiencias como en las sesiones informales, los intercambios y diálogos espontáneos antes y después de las Audiencias: se han producido miradas, palabras, intercambios, encuentros improbables e impensables entre personas, incluso abrazos entre descendentes de verdugos y descendientes de víctimas de estos, entre auténticos sobre/supervivientes; las Audiencias Memoriales nos han permitido aprender de personas que tendrían motivos para odiar a quién los encadenó con hechos lesivos (tanto de la violencia revolucionaria, como de la guerra, como de la represión de los que ejecutaban la dictadura) pero que hicieron la opción de no generar una nueva cadena de odio y de nuevos hechos lesivos que llevarían a una concatenación de violencias sin fin.

Seguimos avanzando en la construcción de una memoria colectiva que transforme y supere resentimientos, repare el tejido social dañado en el pasado y nos proyecte armónicamente en el futuro, teniendo presente en la mente y el corazón no sólo las generaciones que nos precedieron sino, al menos, las siete próximas generaciones que nos seguirán.

Jordi Palou-Loverdos
Impulsor y Co-responsable de AudiMem-Audiencias Memoriales.
Publicado en la Revista RE

Alfredo Rubio de Castarlenas

No hace demasiados años, las autopistas que sustituían a las carreteras clásicas de dos direcciones eran una novedad. España -según las estadísticas- es actualmente el Estado que tiene más kilómetros de autopistas y autovías por habitante. Naturalmente, hay países que tienen más cantidad de kilómetros de esta nueva concepción del tránsito, pero también están mucho más poblados que el nuestro. Hoy en día, la inmensa mayoría de gente conoce estas autopistas y ha viajado por ellas.

Alfredo Rubio de Castarlenas 

I. De la llegada de Cristóbal Colón a Barcelona, hará, el próximo abril, 500 años. Si para América fue importante el 12 de octubre de 1492, para Europa lo fue ese primaveral mes del año siguiente. 

De inmediato, en una imprenta de la calle del Call de Barcelona, se estampó la carta de Colón al banquero Santángel que recogía los datos del Descubrimiento y desde la Ciudad Condal, la noticia de este evento se difundió oficialmente a todas las Cancillerías de los gobiernos situados en lo que ya empezó a llamarse desde entonces «el Viejo Continente», como nos recordaba Juan Miguel Gonzá-lez Feria, Rector del Colegio Mayor de Salamanca.