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ARC 600x892Este 12 de julio de 2019 se cumplen 100 años del nacimiento en Barcelona de Alfredo Rubio de Castarlenas, fundador de esta Revista en sus versiones castellano y catalán.

Es ocasión para recordar el perfil de un hombre que dejó honda huella en cientos de personas de diferentes países y condiciones. Que creó escuela con su forma de ser y con un extraordinario legado de pensamiento, poesía e iniciativas.

De entre lo mucho que se puede decir, extraemos aquí algunas notas que expresan lo más significativo e innovador de su aportación personal a quienes le conocimos y a la sociedad en su conjunto.

* Fue un hombre que desde joven vivió diariamente horas largas de soledad y silencio. Incluso ejerciendo su profesión de médico y luego de sacerdote. Dicho de otro modo, tenía un estilo de vida anclado en la contemplación, lo cual le dio un dinamismo extraordinario en aquello que emprendía. Y enseñó a otros, siempre que pudo, a que hicieran lo mismo como clave de una vida humana equilibrada y fecunda, más allá de los credos. Hoy, cuando la neurociencia confirma la importancia del silencio para la salud del cerebro y las prácticas meditativas se extienden como una moda, vemos cómo se anticipó a su tiempo insistiendo en que toda persona, en cualquier contexto, debería de dedicar un tiempo largo diario al sosiego silencioso.

* Fue para muchas personas maestro y amigo a la vez. Maestro durante los viajes que realizaba para visitar familias amigas o para crear iniciativas. Sabía que los países y las culturas se conocen realmente si se hace en primera persona, no a través de libros o documentales. Y viajando -siempre invitaba a otros a acompañarle- les enseñaba no sólo historia y geografía, sino también administración y contabilidad, gestión del tiempo, relaciones humanas respetuosas, salud global, paciencia, capacidad de reacción ante los imprevistos. Así pues, realizaba varias tareas simultáneamente, en el contexto del cordial ofrecimiento de su tiempo para que los demás aprendiéramos, en realidad, a vivir. Trataba a las personas con un tacto siempre abierto a ser su amigo, si ellas querían.

* Su anchuroso pensamiento se expresó escribiendo o dictando más de 10.000 cuartillas y varios libros, siempre con una enorme precisión de lenguaje, con un riquísimo vocabulario. Sus escritos son capaces de afrontar los temas más complejos de la persona humana y hasta de la teología con conceptos precisos, claros y distintos, con una notable coherencia interna en toda su obra. Además, escribió casi 2.000 sonetos y otros poemas. Capacidad quizá heredada de su madre, la poetisa Marina de Castarlenas Angurell.

* Atento al avance de su tiempo, fue amigo de artistas e intelectuales de distintas disciplinas y tendencias; muchos de ellos conservan un recuerdo imborrable de sus encuentros con él. Buscaba siempre descubrir aquello de bueno y de futuro que latía en las expresiones culturales y científicas emergentes, para darles difusión y poner luz sobre ellas.

* Fue un incansable promotor de las mujeres, de su libertad y formación, de su plenificación como personas, de su dignidad y corresponsabilidad con los varones en todos los campos de la vida familiar y social. Tuvo grandes amigas y contribuyó a la formación de innumerables jóvenes mujeres que, gracias a él aprendieron a ocupar un lugar activo en la sociedad y en instituciones eclesiásticas.

* Abierto a la trascendencia, vivió hondas experiencias místicas que nunca compartió de palabra, pero que quedaban patentes viendo su modo de actuar y sobre todo a través de su poesía, rica de sensibilidad e inequívoca referencia al Absoluto amoroso que él sentía tan cerca. Se podrían decir muchas más cosas sobre este médico, sacerdote y fundador de instituciones. Pero vayan éstas como una muestra de que lo extraordinario cabe en el sencillo transcurrir de cada día.

Editorial
Publicado en la Revista RE

Soparambit

Rocío Muñoz MontesÁmbito María Corral

El pasado jueves 17 de noviembre se celebró la 222 Cena Hora Europea para tratar el tema de «La felicidad a pesar de tanta infelicidad», moderada por Josep Lluís Socías, miembro de la junta del Ámbito María Corral.

La  primera aportación fue a cargo de Ramon V. Albareda, psicólogo y director de ESTEL, centro de crecimiento personal, que comenzó con la pregunta «¿qué es la felicidad?». Explicitó que es un estado agradable en todos los aspectos, que se puede relacionar con el placer, pero remarcando la diferencia entre ambas: la felicidad es un estado, una finalidad, mientras que el placer es una experiencia transitoria, es decir, un medio. A continuación, planteó otra pregunta: «¿cuál es el sentido de esta vida?». Para él, es la transformación de la energía humana, las estructuras de la cual son el cuerpo, los sentimientos y la mente.También, mencionó los aspectos importantes para vivir el placer: saborear las cosas, la lentitud y la implicación de todos los sentidos. «Así pues, la felicidad depende más de nosotros mismos que del entorno, ya que es la gratificación inherente a la dedicación llena de aquello que sentimos, hacemos o pensamos». Acabó haciendo referencia al término ‘perfección’ de su libro Nacidos de la tierra, en el cual se explica la perfección como el dar en cada momento del proceso el paso justo y preciso, que corresponde para que la evolución sea constructiva.

Simón Batlle, ingeniero de caminos, canales y puertos, habló desde su experiencia personal. Explicó que él es feliz porque decidió serlo, y el hecho que sea una decisión comporta unas actitudes y unas acciones. Esto no quiere decir que no haya dolor ni sufrimiento, pero «del mismo modo que la ausencia de dolor no implica felicidad, el dolor no implica carencia de felicidad». Para él, es bueno aprender a distanciarse, a tener tiempo y tomarse las cosas más lentamente. Además, explicó dos experiencias que le han ayudado a profundizar más y conocer los límites: por un lado, el cansancio del día a día, que le ha hecho ver que si las cosas tienen sentido se pueden vivir mucho mejor y que hay cosas que no podemos dejar de hacer, por lo tanto es necesario buscar el lado bueno. Por otro lado, ver y vivir los límites de los demás: «entender que las personas tienen límites y no defectos me ayuda a entenderlas, porque los límites siempre estarán. Yo no puedo ser feliz si no estoy en paz conmigo y con los demás, si no pongo paz y perdón, si no reconstruyo la situación inicial». Acabó diciendo que «la felicidad es un camino hacia los otros, es algo que fluye, corre y se da».

Esther Borrego, trabajadora social, empezó su aportación con la canción del cantautor Luís Guitarra, Historia de Lucía, para destacar a las personas que aunque viven en la calle son felices. A continuación hizo referencia a autores como Aristóteles, Epicuro, los estoicos, Francesc Torralba y Viktor Frankl, entre otros, que definen la felicidad como aquello que toda persona busca como motor de su vida. Afirmó que la felicidad es una decisión, es una opción. También, explicó que una persona sin techo tiene cara y nombre, y como cada persona responde a las situaciones que vivimos según las herramientas de las que dispone. Resaltó que «toda persona es vulnerable de estar en la calle y nadie está exento. Tenemos que saber qué es lo que nos hace suficientemente felices para poder soportar toda la infelicidad que tenemos que soportar día a día». Compartió experiencias vividas con personas que saben disfrutar el aquí y el ahora, que no saben si han decidido ser felices, pero saben que hoy están vivos y que quizás mañana no estén. Ser feliz y la felicidad está dentro nuestro y que por eso es tan difícil encontrarla, que nadie está vacío en su interior. Finalmente, lo relacionó con el tema de la soledad, hay personas que se mueren en la calle y nadie sabe si se han muerto o no. Por lo tanto, el primer tema a solucionar es el de la soledad y el de los sueños rotos. «¿Cómo podemos ser felices en la sociedad que tenemos?»

La psicóloga, psicoterapeuta y sociodirectora del Instituto para la Felicidad, Mireia Cabero, aportó una serie de estadísticas sobre los trastornos mentales, los medicamentos y los suicidios. Además, dio la clave para conseguir el bienestar de la población, que es respetar seis dimensiones. Por un lado, la dimensión del bienestar físico y la del bienestar material, que las resolvemos con contribuciones económicas. Por otro lado, la dimensión del bienestar profesional, el de las organizaciones, el social y el bienestar emocional, que está en la base de todos los otros. Estas cuatro no se ven, por lo tanto, no hay auténticas políticas para defenderlas y desarrollarlas. Animó a pedir a las instituciones que nos ofrezcan espacios para que nosotros podamos ser felices. «Tenemos que dejar de ser fieles a los vínculos externos y a las personas externas y ser fieles a “quién soy yo” para tomar las propias decisiones». Finalmente, mencionó los cuatro tipos de vida básicas para ser feliz: una vida con emociones positivas, implicada, con sentido y acompañada de personas que son valiosas para ti.

Fue una cena con un gran número de asistentes que disfrutaron del tema propuesto sobre la felicidad. Esto constata que la persona busca la felicitad, pero hay que ser consciente que todos la llevamos dentro.

Barcelona, diciembre 2016

... la pobreza puede afectar nuestro cerebro

¿Qué precio le cobra la pobreza a nuestros cerebros?

o BRAIN facebook

Los niños de ambientes más desfavorecidos generalmente tienen peor desempeño en la escuela.

Esto se puede deber a una mala nutrición, a la situación de estrés por el entorno familiar en el que viven o a la falta de atención que reciben de sus padres, entre otros factores.

Pero un creciente número de científicos sugiere que quizá haya algo más.

¿Puede cambiar la pobreza nuestra forma de pensar?

La BBC analizó este asunto desde cuatro perspectivas con diferentes expertos.

 

Alfredo Rubio de Castarlenas

No; no es una sigla o emblema de un nuevo movimiento revolucionario, al estilo del M-19 de la guerrilla colombiana, o de otros muchos que existen.

Es precisamente el nombre de algo insustituible para hallar la paz, la dignidad humana perdida y el gozo de la existencia.

Todos sabemos que cuando los médicos logran al fin hacer un diagnóstico preciso del enfermo, se ha recorrido la mayor parte de su curación. Queda sólo aplicar correctamente las terapéuticas que ya se sabe que son las oportunas y eficaces para esa precisa dolencia.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Basta leer cualquier periódico, escuchar cualquier telediario, para saber que la situación del mundo sigue siendo altamente preocupante: la explosiva deuda externa de los países cada vez más pobres y desesperados, el hambre y la sed de ingentes multitudes. En México, gran país por otra parte, hoy tan desballestado, hay veintiocho millones de personas sin agua potable. Guerras que no acaban, y cruelísimas, que obligan incluso a los adolescentes a morir en las trincheras; revoluciones endémicas que no solucionan nada sino que empeoran todo. Un nuevo tipo de guerra se extiende por el mundo: el terrorismo. E inesperados atentados al orden público por doquier.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Muchas religiones hablan de la humildad como un camino a la perfección. Esto parece, de pronto, un contrasentido. ¿Lo ínfimo dará la plenitud?

Pero, aún reflexionando sólo con nuestra razón, acompañada de nuestro bien querer, llegamos a percibir que no está tan desviada esta manera de ver y de sentir, por mucho que creyéramos que nuestra perfección consistiría preferentemente, en la grandeza según el modo de apreciar de las gentes. Y cuanta más grande fuera nuestra grandeza, mejor.

Sin embargo, la humildad, nos dicen algunos entendidos, es la verdad. Si es así, el devenir humildes no sería nunca nada malo, ya que la verdad la deseamos todos, siempre. Bueno... casi siempre.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Los europeos andamos hoy como pasmados, perplejos. Deseábamos ser por fin algo unido, para superar siglos de guerras intestinas, que hoy vemos anacrónicas cuando el mundo se hace aldea, por las comunicaciones, los «mass media», la informática, la ecología y la contrapartida de la peligrosidad global de los armamentos. La desestabilización de Yugoslavia –donde se produjo la chispa de la Primera Guerra Mundial– y la caja de sorpresas de la URSS, ponen en peligro nuestros sueños.

Los gobernantes parece que no saben todo a tiempo para prevenir ni encauzar los acontecimientos. Siempre el ser humano es aún bastante imprevisible.

Los ciudadanos de a pie, al parecer, aún podemos hacer menos. Sin embargo... todos estamos llamados a poner nuestro generoso esfuerzo en conseguir que haya paz.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Difícil tema el de la «convivencia», eso que todos tanto deseamos y que tan mal llevamos a cabo. Son innumerables los problemas de comunicación que se dan en los pequeños grupos humanos. Y hasta resulta a veces duro convivir cada uno consigo mismo.

Si no somos capaces de coexistir felices unos con otros, en primer término es porque uno no acaba de aceptarse tal y como es. Vale la pena que insistamos en ello, ya que es la base de toda convivencia armoniosa. Me permito, pues, preguntar al posible lector o lectora de estas líneas. ¿De verdad estás conforme con ser quien eres? ¿O querrías ser otra persona más parecida a ésas que por algún motivo admiras o envidias?

Alfredo Rubio de Castarlenas

Nuestra razón, por ser nuestra, es limitada. Límites que son fruto de nuestra contingencia. No éramos, podíamos no haber sido y, aunque ahora seamos, de nosotros no fluye el seguir siendo. (Los cristianos que afirman el «alma», reconocen que ésta, si no fuera sostenida por Dios, se aniquilaría).

Es bueno que ejercitemos nuestra razón todo cuanto podamos para la investigación y la creatividad. Pero ella siempre topará con el misterio en las cosas, en los otros y en el fondo de uno mismo. Si ahora hay algo, siempre habrá habido «algo» pues la nada, nada es y nada hace. Pero nunca podremos comprender del todo ese algo y mucho menos explicar por qué existe algo en vez de nada.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Durante los últimos milenios, ha predominado, como base de la sociedad, la prepotente familia patriarcal en versión más o menos amplia, y aún perdura, con sus luces y sombras, en grandes partes del mundo. Forma conveniente al nomadismo y a la cultura ganadera, lo fue también para la era agrícola, engendradora de patrimonios aún más dilatados y estables. Esta organización familiar se fundaba sobre todo en la consanguinidad. Con gran frecuencia, era, a la vez, empresa económica de ámbito doméstico para la supervivencia y desarrollo de sus componentes. Incluso los desposorios eran determinados, generalmente, más por los intereses mutuos de las respectivas familias que por el amor de los propios contrayentes.