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Alfredo Rubio de Castarlenas

Es bueno conocer las realidades presentes para atinar en nuestro modo de obrar en busca de paz, solidaridad y armonía. Cerrar los ojos no conduce a nada útil.

Existen algunos movimientos amerindios. Estos grupos, por una parte, claman contra la «celebración» del V Centenario y, por otra, anuncian una «contraconquista».

Alfredo Rubio de Castarlenas

Ayer, un niño de nueve años estaba entusiasmado viendo por televisión, en directo, la final de un campeonato nacional de baloncesto. Supongo, por sus gestos y exclamaciones, que él era apasionado partidario de uno de los equipos. Estaba algo angustiado, pues jugaban ya la segunda parte e iban bastante igualados en el marcador.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Aunque estable pero todavía delicado se encuentra el Padre Alfredo Rubio de Casterlenas, quien llegó el miércoles 2 de marzo a esta ciudad procedente de Barcelona España a promover la firma de una Carta de Paz Mundial.

El sacerdote de 72 años de edad, fue trasladado ayer de emergencia del hotel donde estaba hospedado al Sanatorio Licona, donde los médicos que lo atendieron le diagnosticaron angina de pecho.

¿Dos niñas casi de la misma edad
o son dos sueños que han cuajado en bronce?


¿Están hablando sus secretos
o en silencio desgranan
mutuamente preguntas?:

Convivencia es vivir acompañado.
Sin otros, nuestra infancia hubiera muerto.
El hombre no es salvaje. Es un huerto
de intercambio de amor bien conversado.

Alfredo Rubio de Castarlenas

El ejemplo más claro de que los hombres puedan hacer algo parecido a lo que se expresa con el verbo crear, es procrear: engendrar un hijo, a quien un día deberá depositar de pie en medio del mundo.

Hoy se habla por todas partes de paternidad responsable.

Cual mascarón de proa está labrado

por el Sol y el salitre este animal

en el barco roqueño que al umbral

de sus dos puertos quiere estar anclado.

 

La Herradura a estribor y al otro lado

Almuñécar, que líbranle de mal.

En sus laderas, sólo algo de cal:

espumas blancas que se le han colgado.

 

¡Sí! en estos jardines frente al mar

todas las flores que uno sueña, caben.

como aquéllos que quieran sólo amar.

 

Que hay en Los Berengueles, como un aura

de belleza y de luna. ¡Todos saben

que es la estela de luz de Doña Laura!

 

Cordialmente,

Alfredo Rubio de Castarlenas

Cuántas y cuántas veces he pensado
en ti, mi buena muerte
cuántas y cuántas noches
he deseado
sentirte cerca
y poder abrazarte
y mirarte a los ojos
como a una antigua y bien querida amiga.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Hoy por la mañana, en este mes plenamente primaveral, al abrir el balcón uno siente que el cielo azul y ya iluminado, se le entra por los ojos y hasta el fondo del alma. No hace frío, tampoco calor; sólo un fresco agradable que vivifica. Y una bandada de primeras golondrinas rasga, como pequeñas tijeras, esa seda azul. Uno respira, y reinventando a ese poeta de la generación de los cincuenta, exclama levantando los brazos: ¡Cuánto Abril! No recuerdo de qué poeta se trataba: ¿Angel Valente, Bousoño? Me lo recitó un día por la calle, el periodista y musicólogo Federico Sopeña. Le bastó decir muy poco: dos palabras. Sin embargo, este es un verso lleno de plenitud, más breve aun que los «haí-kaí» de la poesía japonesa.

Por Mari Carmen Aranda

cuidador6

Hace 25 años que sentí la necesidad de cambiar la que era mi profesión por una en la que pudiera ayudar a las personas. Para eso, me formé como “trabajadora familiar” dedicándome al cuidado de personas mayores dependientes (en diferentes grados) en sus domicilios.

Pensaba en todo lo que yo podría aportar a esos ancianos que necesitaban ayuda, ya fuera para la higiene, vestirse, salir a pasear, hacer la compra y la comida, o simplemente dar compañía y conversación. Lo que no podía ni imaginar era que la experiencia que iba a vivir con cada uno de ellos iba a ser altamente enriquecedora a nivel personal… ¡He aprendido tanto de ellos!

Al principio, hacía varios domicilios en un mismo día (un par de horas con cada uno de ellos) y cada mañana hacía el recorrido por todos. De esa época tengo bonitos recuerdos con cada uno de ellos.