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Alfredo Rubio de Castarlenas

El conocido filósofo español Fernando Savater, ha estado recientemente en Colombia para presentar en Bogotá su reciente libro «El amor propio, fundamento de la ética».

En sus declaraciones al periódico «El espectador» de dicha capital, señalaba que la ética de hoy está muy necesitada de encontrar una sólida fundamentación intramundana. Él cree poderla proporcionar en un recto amor a sí mismo.

Alfredo Rubio de Castarlenas

I. Si siempre debemos tener esperanza en la Intercesión de María –Medianera de todas las Gracias– ¡cuánto más clara ha de ser esa misma esperanza cuando sabemos de su Asunción Gloriosa a los Cielos, declarada solemnemente dogma de nuestra fe, por el Papa Pío XII!

Cuerpo esplendoroso a imagen de Cristo Resucitado. Espíritu siempre inmaculado que ha llegado ya a la fuente de toda Santidad.

Alfredo Rubio de Castarlenas

No hace demasiados años, las autopistas que sustituían a las carreteras clásicas de dos direcciones eran una novedad. España -según las estadísticas- es actualmente el Estado que tiene más kilómetros de autopistas y autovías por habitante. Naturalmente, hay países que tienen más cantidad de kilómetros de esta nueva concepción del tránsito, pero también están mucho más poblados que el nuestro. Hoy en día, la inmensa mayoría de gente conoce estas autopistas y ha viajado por ellas.

Alfredo Rubio de Castarlenas 

I. De la llegada de Cristóbal Colón a Barcelona, hará, el próximo abril, 500 años. Si para América fue importante el 12 de octubre de 1492, para Europa lo fue ese primaveral mes del año siguiente. 

De inmediato, en una imprenta de la calle del Call de Barcelona, se estampó la carta de Colón al banquero Santángel que recogía los datos del Descubrimiento y desde la Ciudad Condal, la noticia de este evento se difundió oficialmente a todas las Cancillerías de los gobiernos situados en lo que ya empezó a llamarse desde entonces «el Viejo Continente», como nos recordaba Juan Miguel Gonzá-lez Feria, Rector del Colegio Mayor de Salamanca.  

Alfredo Rubio de Castarlenas


Mucha gente en Barcelona, como en tantos otros sitios, se levanta a las siete de la mañana. En el otoñal noviembre, a esas horas aún es de noche. Poco después empieza ya a amanecer. Terminado un apresurado y mínimo «breakfast» se sale hacia los respectivos trabajos. Unos lo empiezan a las ocho, otros a las nueve... Les quedan cinco horas hasta la llamada pausa del mediodía. Parece mucho tiempo, pero si se trabaja con intensidad, interés y vocación, pasa aprisa y, a veces, muy deprisa.

Alfredo Rubio de Castarlenas

He vivido recientemente una temporada en Ascot, a menos de 300 metros de su famoso hipódromo. Tan cerca, que en los días de grandes carreras, se oye el grito de las gentes cuando los caballos llegan a la meta.

Esta estancia me dio la ocasión de conocer a un simpático viejo de la República de Sudáfrica, que al jubilarse ha establecido su residencia en Inglaterra, tierra de sus antepasados. Su hobby –o más que hobby– en estos sus años dorados, fruto de su antiguo negocio de importación y exportación, son los caballos.

Habitat-y-Caseidad-julio-redDesde las primeras guaridas y cuevas, hasta las creaciones más modernas de casa que hoy conocemos, incluso sean estas diseñadas, elegidas o impuestas, al habitarlas su estilo nos configura, nos invita a una forma de convivir.  Con la ayuda de la arquitectura y la decoración le vamos dando un sello. Se reconocen nuestros gustos. Una buena distribución nos ayuda a mejor los espacios y la convivencia.

Para este segundo encuentro del Área de Hábitat y Caseidad, realizado el 31 de Julio de 2015, se invitó al arquitecto y profesor de la Universidad de Santiago, Carlos Muños Parra, quien nos fue mostrando que desde siempre el hombre ha necesitado de cobijo y protección. A través de este encuentro más reflexivo, fuimos comprendiendo la distribución de nuestros propios espacios, en los que muchas veces priorizamos objetos más bien desde lo estético por sobre lo útil o lógico, etc.

Carlos nos ayudó a valorar la importancia y evolución de la arquitectura: “desde los primeros tiempos el hombre ha ido al supermercado de la vida, de la naturaleza, en busca de elementos que lo ayuden a mejorar su calidad de vida, su confort, gracias a su capacidad de adaptación, de ser adaptables. Es a partir de esta evolución que se pueden rescatar 5 aspectos, lo útil, lo lógico, lo estético, lo social y lo cultural”.

Así, según estos aspectos, nos fuimos de viaje. Un paseo del recuerdo, por nuestras propias viviendas: la casa de nuestra infancia, los espacios más queridos. Elementos que sin lugar a dudas nos ayudan hoy a mirar nuestra propia caseidad. Habitar es pues, una construcción con todo lo hablado y lo vivido, tarea nada de pensada, pero que si nos ponemos a remirar nos sorprenderemos. 

Aquí les dejamos algunas ideas principales

Lo útil: cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. No siempre organizamos nuestros espacios según su utilidad, dependerá de las prioridades, las preguntas que nos ayudan aquí son: ¿Para qué? ¿Para quienes? Lo que se haga mientras más apegado a la función que ocupa, más útil.

Lo lógico: no sólo como referencia a los materiales, sino a la función, su forma y destino. Aunque no siempre tenemos objetos o cosas según la lógica.

Lo estético: mirando nuestros espacios muchos objetos que tenemos en nuestro hogar están desde este aspecto, es decir desde lo que más nos agrada, sea o no útil o lógico, es bello.

Lo social: espacios con historia, que nos llenan de sentido el hoy, el porqué de ciertos objetos que aun conservamos, donde vivimos. Recuerdos, apegados a nuestra naturaleza social.

Lo cultural: en la distribución de los espacios se ve claramente nuestra cultura. Algunas sociedades privilegian la cocina, como lugar de encuentro familiar, otros cuentan en sus casas con espacios para la expresión espiritual de los habitantes, etc.

 

El aumento de la esperanza de vida en las sociedades actuales, con poblaciones que alcanzan los ochenta años en situaciones de una autonomía aceptable si la comparamos con otros momentos de la historia, nos invita a reflexionar detenidamente sobre cómo ha de ser el acompañamiento y el trato que debemos darles, respetando su dignidad.

La atención a los mayores requiere considerar varios factores por parte de las personas que se ocupan de sus cuidados, para ser capaces de ofrecer una buena calidad asistencial. Los profesionales han de conocer bien el proceso de envejecimiento; las limitaciones y eventuales enfermedades propias de esa edad; establecer cómo deben ser los cuidados que se les ofrezcan y las medidas recomendables para su edad, empezando por una alimentación adecuada a sus necesidades fisiológicas. Y no olvidar la estimulación mental y física que debe realizarse para hacer más lento el deterioro general del organismo.

1. El primer paso es diagnosticar globalmente si la persona mayor padece alguna patología crónica o sencillamente presenta las limitaciones de la edad; entender cómo es la calidad de las relaciones con su familia y con su entorno habitacional. Examinar sus hábitos de alimentación, de higiene física -incluyendo la odontológica-, y también valorar su grado de actividad física y mental. Un parámetro fundamental para medir la calidad de vida de los mayores es su deambulación y autonomía: si se pueden desplazar libremente por su casa, por su barrio y por su ciudad. Observar la movilidad corporal, si sienten dolor a la movilización, y qué puede hacerse para mejorar su capacidad de movimiento.

2. Una vez realizada esta valoración global, se pueden aconsejar de modo personalizado las medidas que favorezcan su salud global, siempre acompañando en la creación de hábitos saludables, y lo más importante, darles seguimiento para así poder valorar si los cambios han dado los resultados deseables y convenientes, o en caso necesario corregir lo que haga falta.

El diálogo de todo el grupo asistencial es indispensable para lograr una óptima atención, pues ésta debe abarcar todos los aspectos de la persona y no sólo la atención médica. Es necesaria una visión interdisciplinar para acompañar mejor a los ancianos. Aquí hay algunos conceptos que debemos considerar para mejorar la atención al adulto mayor.

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Estructura. Evalúa la formación del personal asistencial, su sensibilidad para el trato con el adulto, su ética, su capacidad para atender urgencias. A todo el personal se le recomienda tomar un curso de Resucitación Cardiopulmonar (toda persona debe capacitarse; no se necesita ser médico o enfermera). Este aspecto es importante para las emergencias.

Proceso. Consiste en estructurar los cuidados a realizar. Si están protocolizados es más fácil llevarlos a cabo de manera coordinada, sobre todo al trabajar en equipo. Decidir horarios de desayuno, de baño, de ejercicio, de lectura; la medicación, los descansos, las comidas, las actividades recreativas, las salidas, la estimulación, las relaciones familiares, la cena y la hora de dormir. Importante tener en cuenta qué situaciones pueden alterar y desestabilizar a las personas para tratar de evitarlas, y en caso de no poder hacerlo, valorar con cuidado cómo proceder. Por ejemplo, para dar una mala noticia, procurar hacerlo por la mañana para que la persona pueda procesarla a lo largo del día.

Resultados. Recomendamos siempre llevar por escrito todo lo que se implementa para los cuidados, de modo que se puedan valorar los cambios y con ello los resultados. El hacer un análisis de lo que se hizo, y lo que le gustó o que le desagradó, nos ayuda a mejorar su calidad de vida. Es muy importante que la atención contemple variedad de actividades: a nadie le gusta comer siempre lo mismo o hacer siempre las mismas cosas.

Cuidado personal. Aquí es muy importante conservar la dignidad del adulto mayor. Por ejemplo, no tratarlo como niño/niña. Hay que dirigirse a la persona con naturalidad y sin artificios, aunque haya que elevar un poco la voz para que nos escuche. Tampoco vestirla con pijama durante el día, aun cuando sea fácil para los familiares. Sí facilitar que use ropa cómoda, pero que sea atractiva visualmente para él o ella. De este modo no se sentirá en situación de enfermedad, infantilización o discapacidad.

Interacción social. Facilitar su participación encuentros sociales, máxime si son familiares; si hay algún tipo de deterioro mental, hay que avisarlo a los demás para que no manifiesten burla o rechazo, si hay alguna equivocación o conducta inadecuada por parte de la persona mayor, no hacer aspavientos de ello; sólo ayudarle o en su caso corregir con respeto.

Comunicación. Ayudarle para que vea personas y que pueda platicar con ellas. Para ello es necesario dedicar tiempo sosegado y bajar el ritmo de la conversación. Evitar la mala costumbre de ignorar a la persona mayor, lo cual le lastima y le hace desear no haber salido.

Comidas. Si vemos que se le dificulta comer, debemos hacer una pausa y atender sus necesidades sin darle demasiada importancia; si hay errores en la comida, resolverlo sin regañar y sin hacerlo visible a los demás. Estos son algunos de los aspectos que en la atención a los mayores pueden mejorar su calidad de vida. No olvidemos que nosotros mismos llegaremos a envejecer si un accidente o una enfermedad no lo impide. Esa es nuestra condición temporal. Visualizar cómo desearíamos ser tratados en esa etapa de la vida, nos facilitará el aprendizaje en el modo mejor de cuidar a nuestros mayores.

Estos son algunos de los aspectos que en la atención a los mayores pueden mejorar su calidad de vida. No olvidemos que nosotros mismos llegaremos a envejecer si un accidente o una enfermedad no lo impide. Esa es nuestra condición temporal. Visualizar cómo desearíamos ser tratados en esa etapa de la vida, nos facilitará el aprendizaje en el modo mejor de cuidar a nuestros mayores.

 

 

María Bertha COVARRUBIAS
Publicado en la Revista RE

Camino llevando mi muerte a cuestas
como si fuera una maleta
o una medalla sobre el pecho
o un puñal muy dentro.