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Alfredo Rubio de Castarlenas

La pobreza en nuestra posguerra, las repercusiones de la segunda guerra mundial y las emigraciones masivas a las ciudades que se industrializaban, obligó a construir precipitadamente, en ellas multitud de viviendas de espacio reducido, para dar alguna solución al aluvión de demandas.

Se juntó a este problema otro que no es fácil evitar: el espíritu de lucro desproporcionado de propietarios, constructores, productores de materiales, etc.

Alfredo Rubio de Castarlenas

En nuestras culturas tiene un significado distinto la reunión de estas dos palabras: hombre y grande, según que el adjetivo se ponga antes o después del sustantivo.

Decir «un gran hombre», «una gran mujer», expresa nuestra admiración hacia alguien por sus hechos o cualidades. Por el contrario, decir un hombre o una mujer grande es algo peyorativo, es señalar que este ser humano es anciano, está ya en el declive de sus facultades.

Otra cosa es cuando este adjetivo, aunque pospuesto a un nombre propio está sustantivado a su vez, cosa que ocurre con Reyes especialmente, por ejemplo: Catalina la Grande o Pedro el Grande. Aquí esta palabra adquiere aún un mayor sentido pleno de grandeza.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Cristo, Nuevo Adán, Padre de todos los redimidos, Cabeza de todo el Cuerpo Místico, es el Esposo de la Iglesia.

De esta Iglesia que nace de su Costado, cuando está adormecido por la muerte en la Cruz.

Y la Iglesia, por ser Esposa de Cristo, es Madre nuestra, de todos los fieles.

Este místico desposorio es causa, fuente y origen del Sacramento del Matrimonio; de que todo desposorio entre cristianos esté, precisamente, elevado al Orden sobrenatural. Es paradigma y ejemplo para toda familia cristiana.

Hemos venido de lejos
a Pisuerga cual Belén.
Yo en coche por Zaragoza,
desde el Norte Juan Miguel;
acompaaada de Lola,
tú Tante, de noche en tren.
¡Eran fríos los caminos!

Isabelita
que seas siempre una velita
puente al Niño Jesús.
Y con su luz
aclares el camino
de todo peregrino.

En la espera... se escriben cartas

Jesús, Amigo mío:
hoy te estoy escribiendo.
No sé por qué; me sale
así, sin más, de dentro.
El tener lejanías
aumenta los deseos
de verse los amigos
que se están escribiendo.

Alfredo Rubio de Castarlenas

Los Evangelios nos presentan un Jesús que permanece célibe, todo Él volcado a la predicación de la Buena Nueva de que Dios es Padre, nos ama, nos perdona y nos espera. Dedicado por entero a llamar a todos al Reino de Dios que Él viene a establecer ya en medio de este mundo, en medio y dentro de nosotros, como recibidor-antesala del Reino Eterno en los Cielos.

Joe: Tante me dice que esta noche
te escriba un verso.
¡Tu última noche de Diácono!
mañana serás ya
un sacerdote nuevo.

Juan Miguel
traducido al pensar español
es llamarte
Juan ¡Fuerza de Dios!

Alfredo Rubio de Castarlenas

Tenían fama los aztecas, de pueblo guerrero que hacía frecuentes razzias a los pueblos vecinos, para tener prisioneros que ofrecer en holocausto a sus dioses en lo alto de sus pirámides.

Se sabe de guerras cruentas, sostenidas por los incas hasta establecer con férrea mano la paz de un imperio.

Se sabe, con mayor documentación, claro está, las también sangrientas guerras de ibéricos e indígenas, y la fortaleza de un orden para una nueva paz.