XLIII Coloquios de la Ermita

Teología del cuerpo: un camino de plenitud

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Durante cuatro sábados del mes de agosto se celebraron los Coloquios de la Ermita en la Punta de la Mona, por primera vez también en
directo a través de zoom. En esta ocasión el tema fue la Teología del cuerpo, a cargo de Leticia Soberón. Se trata de una enseñanza que el Papa Juan Pablo II estudió y perfiló durante sus años de Obispo y Cardenal en Cracovia, y a la que ya siendo Papa dedicó cuatro años de sus Audiencias de los miércoles.

Las cuatro sesiones tocaron estos temas:

  • Qué y por qué de la teología del cuerpo, conceptos básicos. “Desde la Encarnación del Verbo, el cuerpo humano entra en la teología por la puerta principal”, dice el Papa.
  • “El principio”: cómo es el sueño de Dios sobre los seres humanos. “El cuerpo humano está diseñado para expresar amor”.
  • Efectos del pecado: cómo actúa en el corazón humano la ruptura de la confianza plena en Dios, generando vergüenza y dinámicas de dominio-sumisión.
  • El “ethos” del Evangelio: un marco de referencia para discernir nuestra conducta.

La Teología del cuerpo es liberadora. Deshace equívocos milenarios sobre el cuerpo, la sexualidad, la atracción entre las personas, la vivencia del encuentro placentero, a la luz del Amor de Dios.

Libera de pesos inútiles, y realiza una llamada a colocar las relaciones amorosas a la altura del Amor de Dios.

El ser humano está hecho para amar, con su ser, con su cuerpo, su espíritu, como unidad al otro. Y ese darse solo se produce como un ser total que es, único e irrepetible.

Y va más allá del simplismo de creer que el cuerpo es un envase y que se usa para fines concretos. El cuerpo, entendido como don de Dios, se vuelve "semejante" a Dios.  

La ternura que el ser humano es capaz de generar con su cuerpo va más allá de la mera sexualidad o uso genital para procrear. Es y debe estar abierta al amor, en todas sus formas; cuando amamos al otro con nuestras palabras, nuestros gestos, nuestros pensamientos, nuestras caricias. Y solo abiertos al amor es que se cumple el fin más original y último de ese don tan precioso de ser personas, corporales y comunitarias.

La Teología del Cuerpo libera también porque finalmente explica que el ser humano no es un objeto que puede usarse como cosa de "use y tire". Y también es demoledora con la falsa creencia religiosa de que la ternura es solo sexualidad o genitalidad y que en ello hay algo de nocivo, de malo, que hay que reprimir y ofrecer por el espíritu, que en el fondo es lo bueno y verdadero y lo que acerca a Dios.

El cuerpo también es un espacio donde debe imperar una ética que canalice la pasión, de modo que ésta no devore a la persona, sino que la enaltezca y al hacerlo, la coloque en la belleza de su propio erotismo abierto al amor.

Se pueden encontrar los vídeos de las cuatro sesiones en este mismo espacio de la Universitas Albertiana.

Fundación Prieto Moreno - La Ermita 

 

     

 

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