Con motivo de la nueva mansión

A Antonio Calimeri, buen amigo,
es gozo, sabes bien, volver a verte.
¡Y en Phelps! (aunque la nieve nos alerte)
en vez de España cuando luzca el trigo.

Siempre seguro fue viajar contigo.
Pero en esta andadura sin moverte
que ahora emprendes camino de la muerte
con tanta vida, aún mejor te sigo.

Que al hallar esa Casa, amplia y sola,
–como encuentra la arena cada ola–
unes bien tu entusiasmo con tu calma.

Y así has logrado la alta maravilla
de conocer a fondo, milla a milla,
el Free way hacia Dios, quieta tu alma.

Alfredo Rubio de Castarlenas

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