Eucaristía

¡Todo un Dios dentro de mí!
¿Cómo vinisteis, Señor,
si tanta gloria y honor
yo jamás los merecí?


¿Cómo descendéis así
hasta el pobre pecador?
¡Qué gran milagro de amor
el que os abaja hasta aquí!


¿Y cómo, Señor, podré
pagar tanta excelsitud
que a mí venga el mismo Dios?


Y… Vos no soy yo; más sé
que por divina virtud
¡yo si me transformo en Vos!


Rubio de Castarlenas

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