Soneto a Jesús crucificado

¡Oh, Cristo ensangrentado y dolorido!
Con tus brazos en cruz sobre el Madero
pretendes abarcar al mundo entero
en abrazo de Amor incomprendido.


Tu Sangre en gotas convertida ha sido
el caudal sacrosanto de dinero
que ofreces a tu Padre justiciero
por el hombre mortal que le ha ofendido.


Erguido en pararrayos Tú desvías
hacia tu Alma, transida de agonías
el ígneo látigo de Dios, y así


cubriendo las puertas del Infierno
encaminas al hombre al Bien eterno
si pasó por el mundo en pos de Ti.


J.(sic) Rubio de Castarlenas

 

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