7 16 hDignidad de la persona por el hecho de existir.

Los distintos aspectos que abarca la dimensión de lo social son muy amplios y complejos. El instrumento del realismo existencial posibilita, como si fuera un telescopio o una lupa, acercarse a cada una de estas situaciones fijándonos en un pequeño punto de mira para, al ampliarlo, poder ver con más detalle cada realidad, que por ser real “existente”, merece ser contemplada  detenidamente.

En muchas ocasiones hablamos genéricamente, personas negras-blancas, ricas-pobres… y en esas definiciones queremos englobar a todos los que por algún motivo tienen alguna característica que los  asemeja. Pero la realidad nos hace ver, incluso dentro de cada definición, qué diferentes  somos unos de otros.

En cambio si nos vamos a la raíz de todo ser humano, todos tenemos algo que nos iguala y es que hemos sido engendrados para que podamos llegar a existir, tenemos un igual inicio: un óvulo ha sido fecundado por un espermatozoide, ya sea a través de un acto de amor de nuestros padres, ya sea a través de una fecundación in vitro o seamos fruto de una violación. Todos tenemos un inicio que merece total respeto y dignidad, los cuales prevalecen en el ser, por el mero hecho de existir.

La dignidad humana es el derecho que tiene cada ser humano, de ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones… como nos dirán algunas definiciones.

Ahí está el quid de la cuestión. En muchas ocasiones, lo que nuestras percepciones y posteriores definiciones muestran, esconden lo más fundamental, que es que por el hecho de existir toda persona es digna de ser respetada,  incluso como nos dice el realismo existencial, amada.

Cuanto más interiorizada tengamos esta evidencia y favorezcamos  actitudes que  posibiliten que toda persona se sienta reconocida en su total dignidad, ayudaremos a alcanzar una convivencia más saludable y armónica ya sea en el ámbito familiar, laboral o social.

En una ocasión viví una experiencia que me lo hizo ver con claridad. En una casa donde estaba pasando unos días, vi en un momento dado, que se estaba preparando con mucho esmero una mesa para ofrecer una comida a unas visitas. Todo era muy sencillo, pero cálido y lleno de delicada belleza. Llegaron los invitados, un matrimonio un poco mayor. Se les atendió con tanta atención y cariño que pensé eran alguien importante. Ellos respondieron con igual calidad humana. La conversación fue cálida y hasta divertida, pero sin estridencias. Con el tiempo me propusieron ir a visitar a esas personas a su casa, y cuál fue mi sorpresa: eran una pareja de indigentes. En esas personas había tal dignidad, que podían estar en cualquier estrato de la sociedad. Ellos merecieron todo mi respeto y los sigo recordando como un icono de la dignidad de toda persona humana.

Revista RE, Noviembre 2017
Por: Montserrat  Español Dotras   Foto: Esther Borrego

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Mercè Sáiz Sáiz, Licenciada en Geografía e Historia y Maestra

En el campo de la educación inclusiva entra todo lo que se refiere a la educación, pero ¿puede existir una educación no inclusiva? La respuesta es claramente no, ya que un acto que discrimina no podría llevar nunca el apelativo de “educativo”.

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David Martínez García

EDITORIAL ABRIL 2016 redLa velocidad con la que se producen los cambios, junto con la capacidad para poder compartir las experiencias a nivel planetario, está reduciendo de forma significativa el intervalo de tiempo que permite caracterizar a una nueva generación. Actualmente, una diferencia de entre 10 y 12 años entre dos personas, puede implicar cambios sustanciales en la manera de ver y entender el mundo. Asimismo, todos los cambios generacionales tienen una característica común, obligan a incorporar en el mapa de relaciones nuevas maneras de comunicarse y a hacer un esfuerzo de empatía para entender y ponerse en el lugar del otro; afectando, en definitiva, al diálogo intergeneracional.

La última generación categorizada es la que se denomina “Z” o “IGen”. Engloba a los jóvenes nacidos entre el 1995 y el 2010 que se caracterizan por haberse desarrollado en un hábitat plenamente internet. Ello los posiciona como individuos creativos, autodidactas y con una fuerte sobreexposición a la información.

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todos somos iguales aunque muy diferentes 1 638Por Joan Romans

En un artículo reciente del diario ARA, su director adjunto Ignasi Aragay se preguntaba: «Y las cosas esenciales, ¿quién las dice?» haciendo referencia, entendí, al conjunto de valores éticos que vertebran y dan sentido al vivir. Decia que echaba de menos referentes de su juventud que debieron ayudarle. Esta pregunta es adecuada y necesaria siempre y quizás ahora más que nunca cuando parece que perdemos referentes. De todas maneras, aun manteniendo la pregunta, yo añadiría otra: ¿quién tiene interés en esconder las cosas esenciales? ¿A cuáles personas o grupos de poder no les interesa que las voces que proclaman las cosas esenciales no se propaguen? Me doy cuenta que afortunadamente siempre hay voces que nos marcan el camino a seguir para construir un mundo más humano y digno. O bien no las queremos escuchar, o no se nos permite que las oigamos y nos quieren engañar vendiéndonos falacias a cambio de los verdaderos valores esenciales. Es necesaria una voluntad de búsqueda, hay que desenmascarar todo y todos los que nos envenenan y buscar la esencia del vivir que, a pesar de todo, tiene voces que la proclaman.

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Pauline Lodder

2017 04 Abril red

Soy inmigrante. Pero casi tengo vergüenza de utilizar esta palabra, porque siendo una holandesa que ha optado por vivir bajo el sol español, pues soy una privilegiada. No recibo el mismo trato que las inmigrantes que huyen de la violencia o del hambre... Hace poco me llamaron del municipio donde estoy recientemente empadronada para invitarme a una entrevista de bienvenida. Una funcionaria, de origen africano, me acogió con los brazos abiertos, me regaló un librito con información (en catalán, castellano, inglés y árabe), me invitó a un curso de integración, contestó a mis preguntas y me dijo que durante dos años estaba a mi disposición por lo que yo pudiera necesitar...

Publicado en Editorial