El capitalismo necesita un salto cualitativo

Pauline Lodder

2018 02 Març red¿Por qué deberíamos dar dinero gratis a todo el mundo?

No se trata de una provocación, sino del título de uno de los capítulos del libro Utopía para realistas, de Rutger Bregman[1]. Este joven historiador holandés defiende que una renta básica universal es la mejor arma contra la pobreza. Se basa en los resultados de múltiples experimentos realizados en diferentes países y también en estudios del fenómeno de la pobreza. La idea (que no es nueva) está haciendo camino, tanto en los países del sur como en países del norte.

B-Mincome

En Barcelona está en marcha un experimento que se llama B-Mincome, haciendo referencia al mayor experimento de renta básica que se ha realizado en el mundo, llamado Mincome. Este proyecto empezó en 1973 en Dauphin (Winnipeg, Canadá). Un cambio de gobierno acabó en 1977 con el experimento y los nuevos gobernantes ni siquiera quisieron financiar un análisis de los resultados. Evelyn Forget encuentra en 2009 dos mil cajas de archivos del proyecto, llenos de datos gráficos, hojas de cálculos, informes, entrevistas… Su estudio de los documentos muestra que el Mincome había sido un éxito clamoroso[2]. No es de extrañar que hoy en día gobernantes se inspiran él.

Dar dinero directo

Bregman cita expertos de la universidad de Manchester, que publicaron un libro Just Give Money to the Poor[3], con numerosos ejemplos de casos de entrega de dinero con pocas o sin condiciones, en países del sur. Resumen así los beneficios:

1) Las familias dan un buen uso al dinero

2) La pobreza se reduce

3) Se producen diversos beneficios de larga duración en ingresos, salud e impuestos

4) Estos programas son menos costosos que los alternativos

La mentalidad de escasez

Bregman también describe investigaciones que nos ayudan a cambiar nuestra comprensión de las causas de la pobreza[4]: el poder del contexto es muy fuerte, la escasez afecta a la mente. Las personas actúan de manera diferente cuando perciben que algo escasea: poco tiempo, poco dinero, poca amistad, poca comida… Cambiando el contexto, remediando la escasez (la pobreza es falta de dinero), las personas actúan de otra manera y salen adelante.

Un salto cualitativo

La renta básica universal no sería sólo para los pobres. Se trata de un “colchón” con el que todo mundo puede contar cada mes. Sería el mejor logro del sistema capitalista: un salto cualitativo. Ayudaría a potenciar el sistema, porque teniendo las necesidades de base garantizadas, la gente podría tomar más riesgos, más iniciativas: la economía sería más dinámica. También las desigualdades inherentes al sistema y causa de tantos problemas sociales, serían atenuadas.

La renta básica es una inversión, no un costo. Lo que es caro es la pobreza: genera delincuencia, peores resultados académicos, problemas de salud… Y no hablemos del coste de los programas de asistencia, organizados por los gobiernos, muchas veces humillantes, con toneladas de burocracia y un ejército de inspectores.

La renta básica universal: ¿utopía o realismo?

Es la pregunta que me queda en el corazón. Ojalá dentro de unos años pueda contestarla: ¡es realidad!

 

[1] Utopía para realistas, Rutger Bregman, Libro electrónico, abril 2017, ISBN: 978-84-15631-79-8

[2] Pos 551, Utopía para realistas, Rutger Bregman, Libro electrónico, abril 2017, ISBN: 978-84-15631-79-8

[3] Joseph Hanlon, Armando Barrientos y David Hulm; Just Give Money to the Poor: The Development Revolution from the Global Sout; Sterling (Virginia); Kumarian Press (1 abril de 2010)

[4] Sendhil Mullianathan y Eldar Shafir, Scarcity: Why Having Too Little Means So Much (2013)

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